Colapsa el cementerio de Bariloche

Colapsa el cementerio de Bariloche
“No sé si llegamos a fines de septiembre”, evaluó el Jefe del área. Las más de 15 mil fosas, ubicadas a extrema proximidad, grafican la situación límite que atraviesa el cementerio local, en relación a la capacidad de parcelas en tierra. El municipio apela a la construcción de nichos, pero no cuenta con los fondos necesarios. La opción es un cementerio privado de alto valor de ingreso y mantenimiento. Los detalles de cuánto cuesta morirse en Bariloche. Informe especial de ANB.
Al ingresar al cementerio local, la palabra hacinamiento irrumpe en la mente. Considerando que la cantidad de servicios de sepelio en Bariloche se estima en 80 mensuales, se complejiza el panorama. “El cementerio municipal se encuentra al límite de su capacidad” reconoció a ANB -hace más de dos semanas- el secretario de Obras y Servicios Públicos, Roberto Bartorelli.

El Jefe del área, Washington Bascur, quien trabaja diariamente en el cementerio municipal, desde hace 35 años, fue más allá en su descripción de la situación, planteando un colapso inminente. “No sé si llegamos a fines de septiembre, ya no hay más tierra. Ojalá lleguemos a octubre”, esgrimió y ejemplificó el grado de desborde que atraviesa el predio. “Apenas tenemos espacios para los 'angelitos' (menores de tres años), pero nos vamos a quedar sin lugar para ellos y no podemos enviarlos a una fosa común”, explicó.

Bascur detalló que la irritante imagen de los autos circulando extremadamente cerca de las fosas, también fue considerada a la hora de los reclamos. “Planteamos que es necesario construir un estacionamiento fuera del predio, para que los visitantes dejen ahí sus autos y se prohíba el ingreso de vehículos al cementerio”, puntualizó.

Por su parte, Bartorelli precisó que el Municipio intenta ampliar la cantidad de nichos, para suplir la escasez de parcelas de tierra. No obstante, admitió que no cuenta con los fondos necesarios. “La única opción es la construcción de nichos (apilados y premoldeados de tres o cuatro hileras), lo que además generará mayor seguridad. Pero no contamos con el dinero para esa inversión”, transparentó. En esa línea, deslizó que el Intendente, Omar Goye, “realizó gestiones en Buenos Aires para obtener los fondos. Estamos esperando respuestas, no me ha dado novedades”.

Entretanto, Bascur relató que mantuvo “varias reuniones” con Goye para ofrecerle “nuestra mano de obra, para un nuevo cementerio o para construir los nichos”. Pero “no tuvimos respuesta de nada”, consignó.

“Les decimos (al Ejecutivo) que consigan la tierra para un cementerio nuevo, pero nadie hizo la gestión, ni los intendentes anteriores ni el actual”, sostuvo y deslindó responsabilidades: “Le acercamos notas a Bartorelli por la grave situación, él las presentó, él pelea por esto, pero no le dan respuestas”.

Tanto Bascur como Bartorelli, coincidieron en que la problemática es de larga data. “Hace tres gestiones que venimos reclamando por la situación del cementerio”, enfatizó el secretario de Obras y Servicios Públicos de la Municipalidad. En tanto, Bascur recordó que durante la gestión del ex intendente Alberto Icare, “se lo notificó de la situación y se habló de cerrarlo y construir otro”. Cuando Marcelo Cascón era jefe comunal de la ciudad, “también se lo alertó sobre el colapso, pero siempre se desesperan a último momento”, evaluó.

En el cementerio municipal trabajan 22 personas, algunos de ellos con más de 40 años de antigüedad. “Este año se jubiló un compañero que trabajó 47 años en el predio”, rememoró Bascur, al tiempo que reveló que muchos de ellos, incluyéndose, mantienen un sentimiento de “arraigo” con el lugar.

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Bascur: Es muy duro, tenemos problemas de espalda por cargar las carretillas con tierra, es un trabajo pesado. Con muy poco hacemos mucho. Pero necesitamos más gente.

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”Fue un desastre cuando cayó la arena, todavía estamos retirando remanentes”, contó Bascur.

Lo cierto es que el cementerio local, está al borde del colapso en su capacidad, entre otras cosas, por falta de previsión ante el súbito crecimiento demográfico de la ciudad.

En efecto, resulta curioso el grado de integración del predio del cementerio con las personas que viven en la zona. Un hombre practicando footing, un joven que salta el paredón e ingresa al cementerio local para “cortar camino”, y casas lindantes casi pegadas al predio, no resultan extrañas a la cotidianidad en el lugar del “sueño eterno”.

Pero en ese marco onírico, irrumpe (aún más) la lógica. La falta de espacio, y la extrema proximidad entre fosas, lleva a algunos a pensar en la otra opción: el cementerio privado.

Cuánto cuesta morirse en Bariloche

Si de fríos costos se habla, sólo los servicios fúnebres rondan los 6 mil pesos, incluyendo velatorio, ataúd, traslado al cementerio, honorarios de la cochería, impuestos y sellados provinciales.

En tanto, el costo del tributo municipal denominado “derecho de cementerio”, será de 100 pesos anuales, de acuerdo a lo dispuesto en el proyecto de la nueva Ordenanza Fiscal y Tarifaria. Pero, según establece esa normativa aún no sancionada, si se opta por el pago anticipado quinquenal, se abonarán 400 pesos. Por nichos el “derecho a cementerio” estará valuado en 200 pesos anuales. La mora generá el pago adicional de 50 pesos anuales y acumulativos.

En el cementerio privado “Valle del Descanso”, a los costos del servicio funerario, se suman entre 4 mil y 5300 pesos correspondientes a la parcela de tierra (de acuerdo al tamaño, tipo y ubicación), y unos 64 pesos mensuales en concepto de derecho a uso y mantenimiento. La cremación en el cementerio no público, cuesta 4600 pesos. El valor de los nichos oscila entre los 4 mil y los 6 mil pesos.

Paralelamente, la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) dispuso un servicio “sin fines de lucro” y “de primera calidad” (según aseguran sus autoridades) que mediante el pago de una suma mensual -que oscila entre los 9 y los 25 pesos, dependiendo de la cantidad y edad de los integrantes del grupo familiar-, y precedida por el abono por única vez de una cuota de admisión de 10 pesos, se accede a un seguro de decesos. Este plan, cubre los gastos del servicio de sepelio, que incluye gastos, entre otros, de cochería, velatorio, traslados, ataúd y tributo municipal por el lapso de cinco años, para los integrantes del grupo familiar, ante una eventualidad.

El cobro se efectúa a través de la factura de servicios de la cooperativa y no puede darse de baja hasta pasados 5 años desde la suscripción. Según figura en la página web oficial de la entidad, el de sepelios es “el más antiguo de los servicios de la CEB después del eléctrico” y “revalidó su importancia comunitaria, al registrar constantes índices de crecimientos”. Además, detallan que los grupos familiares adheridos ascienden a “un total de 14.613”.

A través de la CEB, también se puede contratar un seguro de pago mensual para acceder a una parcela por 38 pesos mensuales, o para cremación en el cementerio privado a un costo de 47 pesos mensuales. Este tipo de pólizas funciona de forma similar a la medicina prepaga, incluso con un sistema de carencias, de 3 meses en el caso de la cobertura de la parcela y de 12 meses en el de cremación. La adhesión puede realizarse en las instalaciones del cementerio privado o en la CEB.

A diferencia del la limitada capacidad del cementerio municipal, sujeta a las exhumaciones y reducciones, el privado tiene aún parte del terreno (bosque) sin parquizar.

Ante la crisis económica y social que atraviesa la ciudad -profundizada después del 4 de junio de 2011- “fue notorio el aumento de las cremaciones, para recién fallecidos y también para que aquellos que se encuentran en el cementerio desde hace años, en busca de la eliminación de los gastos de mantenimiento”, explicó una fuente del negocio funerario a ANB.

Además, en Bariloche “ocurre algo curioso, mucha gente que no es residente muere aquí y es enterrada en la ciudad, luego los cuerpos son exhumados y se creman”, detalló.

Por otra parte, la fuente destacó que “la gente no está preparada para la muerte, muchos contratan los seguros de servicios exequiales o de acceso a parcelas de tierra, después de que murió un familiar. Toman conciencia de la cantidad de trámites -entre ellos el certificado de defunción, emitido por el médico de cabecera- y gastos que existen detrás de una muerte”.

Los fondos, siempre los fondos

Entre las razones por las que el cementerio local está desbordado en su capacidad de albergar féretros, no solo se encuentra en la deficiencia de infraestructura y previsión del crecimiento demográfico de la ciudad -la problemática de fondo y larga data-, sino simplemente a la falta de presupuesto. La carencia de fondos destinados a la actividad mortuoria municipal, no se modificó con la gestión Goye.

La exigua disponibilidad de tierras fiscales afecta a que se considere la posibilidad de construir un nuevo cementerio, alejado de la urbanización, así como demora el proyecto de construcción de una nueva unidad carcelaria en la ciudad (pese al deplorable estado de la actual).

El problema de la falta de fondos, en el centro de la escena.

En el año 2010 se construyeron 30 nichos sobre el paredón Sur del cementerio, para atender la falta de capacidad. El costo de las obras ascendió a 45 mil pesos. También se realizó una importante poda, lo que originó que cesen en gran medida, los actos de vandalismo y profanación de tumbas.

También términos de fondos, Bartorelli manifestó que “no está cuantificado el gasto mensual que insume el funcionamiento del cementerio”, pero el último dato cierto, indica que rondaría los 120 mil pesos mensuales. El Presupuesto 2012 elaborado por Goye, estima en casi 218 mil pesos, los ingresos de recursos a las arcas municipales, por el pago del gravamen “derecho de cementerio”. Lo cierto es que, durante los 6 primeros meses de la Gestión Goye, se recaudaron apenas 85.614 pesos.

Si los familiares no cumplen con el pago del tributo municipal, de 100 pesos anuales, la mora adicionará otros 50 pesos por año y pasado el lapso de tiempo establecido para el pago de gravámenes y declarada la caducidad de la concesión, se notificará a los familiares para que en un plazo de 15 días hábiles, retiren los restos que se encuentren en los sepulcros. En caso de incumplimiento, los cadáveres serán inhumados en el osario general, según dispone la normativa pertinente.

Lo cierto es que, considerando el cúmulo de las dificultades de capacidad del actual cementerio, y la falta de recursos para la construcción de uno nuevo; sumado a los altos costos del descanso eterno en el cementerio privado, queda claro que en Bariloche las complejidades de la vida, no culminan con la muerte.

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