Colapsó parte de la red cloacal de la ciudad

Colapsó parte de la red cloacal de la ciudad
Parte de la red cloacal de Rosario de la Frontera colapsó en diversos puntos de la ciudad en las últimas semanas. Los vecinos, preocupados y cansados de los reclamos sin respuestas, piden soluciones definitivas y urgentes.

En calle Gemes al 700, a dos cuadras del centro, más de 30 viviendas sufren desde hace una semana el desborde de las cloacas.

Además, en la misma cuadra, que colinda con el hospital Melchora Figueroa de Cornejo, permanece abierta una fosa de agua servida en plena vía pública hace más de un mes.

Allí Aguas del Norte rompió el pavimento para realizar un recambio de caños y no volvió a cerrarlo.

“Desde la prestataria respondieron que la obra depende del Gobierno de Salta y que deben llamar a licitación para concretar la obra. Hasta eso, por los tiempos administrativos, van a pasar dos meses más”, comentó Carlos Millán, quien vive en la cuadra afectada.

A su vez, el gerente del hospital, Emilio Alderete, señaló: “Si bien no pasó nada, esta situación preocupa porque es un foco de infecciones”.

Otro pozo más

La situación se repite en la esquina de 9 de Julio y Alberdi. Desde hace varias semanas los vecinos deben soportar el olor nauseabundo y el riesgo de contraer enfermedades a raíz de un pozo abierto de aguas servidas.

“Acá hay muchos chicos y están expuestos a cualquier cosa”, dijeron vecinos de la zona.

Sin soluciones de fondo

La semana pasada la red colapsó también en el ingreso de los barrios 305 Viviendas y Ramón Abdala, donde se rompieron unos caños. La situación se solucionó, pero los vecinos cuentan que estos problemas se repiten. “Todos los años hay problemas. Necesitamos una solución definitiva y que las autoridades salgan a recorrer los barrios para ver las necesidades de la gente”, contaron los vecinos indignados.

La red, que data de 1945, se vio desbordada por las lluvias y por el mal estado en que se encuentran las cañerías de fibrocemento.

Aguas servidas en el patio

La familia Millán vive en Gemes al 700. Desde hace una semana que el matrimonio y sus dos hijos deben convivir con las aguas servidas que inundaron el patio de la vivienda.

“El agua de las cloacas aflora como un manantial de la cámara séptica que está en el fondo de mi casa. Hablan de luchar contra el dengue, pero así es imposible”, expresó a El Tribuno Carlos Alberto Millán.

Carlos contó que su esposa debe rociar permanentemente la casa con desodorantes de ambiente porque el olor nauseabundo es insoportable.

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