Por: Ricardo KirschbaumLa Presidenta, en una de sus múltiples y diversas alocuciones, ha anunciado esta vez un acuerdo salarial y una "tregua" social en Aerolíneas Argentinas. La compañía aérea, que estuvo sumida en caos interno y mantuvo de rehenes de esa disputa a los pasajeros, ahora promete un funcionamiento perfecto. De hecho, desde que volvió al Estado, Aerolíneas se volvió a parecer a una empresa de servicios que cumple medianamente con su papel.
Una lectura simple de los hechos lleva a una conclusión obligada: la extrema presión sindical en la empresa tuvo siempre como objetivo que el Estado recuperase el control de la compañía. Ese objetivo era el mismo que tenía el Gobierno que acompañó la intensa agitación sindical y facilitó el desarrollo de los conflictos para forzar que los españoles dejaran Aerolíneas. Esos conflictos, como recordarán los sufridos pasajeros, provocaron muchas veces la paralización de los servicios aéreos
El acto de ayer es la prueba de esa coincidencia y colusión política.
Probablemente Cristina anuncie también en Madrid la decisión de que Aerolíneas Argentinas asumirá como propio el compromiso de los anteriores dueños de renovar y reforzar la flota con aviones Airbus. Es un gesto que el gobierno español vería con muy buenos ojos y que ha formado parte central de la negociación para esta visita de Estado.
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