El COER y personal penitenciario logró evitar otro motín en el Penal III

El regreso a Bariloche de algunos internos provocó conflictos permanentes desde el sábado, que ayer a la madrugada desembocaron en otro intento de motín. Los presos alcanzaron a acumular colchones en los pasillos, pero la rápida reacción de las autoridades logró evitarlo. En diciembre un suceso similar terminó con un muerto.

El director del Penal III, Manuel Poblete, informó que la tensión regresó al establecimiento durante el fin de semana largo, cuando lograron evitar un motín, pero siguen en alerta por la explosiva situación.

Todo comenzó el sábado con el arribo de una comisión penitenciaria procedente de Viedma, que condujo al Penal III seis detenidos, cinco de los que habían sido traslados al Penal I días antes, por orden del juez Martín Lozada para reducir la población carcelaria.

A las 15 del sábado uno de los internos que regresaban a su alojamiento en Bariloche, Renato Bustos, se peleó con los compañeros de celda, quienes le manifestaron que no querían problemas. Por ello las autoridades dispusieron alojarlo en otro sector del Penal como “refugiado”.

La tensión siguió pero no hubo hechos salientes hasta el lunes a las 21, cuando integrantes del Pabellón 1 comenzaron a provocar a los otros del Pabellón 2. Los atacados no reaccionaron y la situación pareció calmarse, cesando los gritos y golpes a los chapones.

Pero luego de las 21,30 de pronto regresó la máxima tensión, cuando internos del Pabellón 1 se manifestaron totalmente alterados, provocaron al personal penitenciario de guardia y exhibiendo “facas” caminaban de punta a punta por el pasillo, intentando motivar a los presos del Pabellón 2 a sumarse a las hostilidades.

“Somos presos o no somos presos”, cantaban, y como no obtenían la solidaridad de los compañeros, se agolparon contra las rejas y comenzaron a romper sillas y mesas, y a apilar colchones a la altura de las rejas divisorias. Poblete señaló que con eso buscaban primero “evitar el ingreso del personal, con claras intenciones de prenderlos fuego luego”.

Poblete comunicó el problema al fiscal de turno Benjamín Fernández, quien instruye una rápida intervención para evitar hechos como los del 24 de diciembre, cuando luego de agonizar el en hospital con graves quemaduras, el 3 de enero murió el preso Carlos Baez.

Inmediatamente convocaron al grupo especial COER de la Policía de Río Negro, a cargo del subcomisario. Oscar Zymasky, y luego de transmitirle la situación al juez Lozada, junto al personal del Penal realizaron un procedimiento exitoso y en poco tiempo lograron restablecer el orden.

Los cabecillas del conflicto fueron identificados como Daniel Mayorga, Ricardo Lepin, Juan Huenchuan Ojeda y Wálter González. Los tres últimos fueron los que regresaron de Viedma.

Cuando se apaciguaron los internos, el personal efectuó una requisa en este pabellón e incautó varias facas artesanales, algunas de 50 centímetros de largo afiladas; además de un recipiente con la bebida fermentada conocida como “pajarito” y una petaca de whisky.

Los promotores del conflicto fueron trasladados inicialmente al Penal 2 de General Roca para cumplir con la sanción impuesta, por no contarse con espacio físico adecuado, por disposición del Servicio Penitenciario Provincial.

Asimismo, se les instruyó una causa judicial por “daño y resistencia a la autoridad”, para lo que intervino el Gabinete de Criminalística y médicos para la constatación física de los internos.

Además notificaron a integrantes de la Pastoral Penitenciaria, del Observatorio de Derechos Humanos y de la Delegación de de Derechos Humanos de la provincia, para que concurran particularmente para constatar el hecho y la integridad física de los internos.

Luego, durante la jornada de ayer, familiares de los presos que provocaron el conflicto invadieron la Dirección del Penal en protesta contra el nuevo traslado.

Comentá la nota