El ADN fue utilizado como un Pendrive. Tal cual el exitoso experimento de un grupo de científicos británicos que lograron codificar la obra completa de William Shakespeare en moléculas artificiales con una técnica que permitirá almacenar datos durante miles de años.
Según lo explicó Ewan Birney, miembro del equipo responsable: “una de las propiedades del ADN es que no necesitas electricidad para almacenar la información. Si lo mantienes en un ambiente frío, seco y oscuro, puede durar mucho tiempo”.
Por el momento, la utilidad de esta tecnología está limitada por el largo tiempo que toma secuenciar las cadenas de ADN y por su alto costo, cercano a los 9.760 euros por cada megabyte de información.
El proceso consistió en utilizar las letras que conforman el código genético para representar los 0 y 1 de un byte de información, para lo cual se sirvieron de ADN artificial, distinto al que constituye las moléculas de los seres vivos.
“El ADN que hemos creado no se puede incorporar al genoma, utiliza un código completamente distinto”, señaló Nick Goldman, quien también participó en el proyecto y subrayó que “las moléculas utilizadas pueden durar hasta 10.000 años, o quizás más, en las condiciones adecuadas”.
Según los investigadores, en un espacio similar al de una taza de té, se pueden almacenar con este método cien millones de horas de video de alta definición, el equivalente a todas las películas y programas de televisión creados hasta ahora.
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