El Ministro de Turismo de Entre Ríos, Hugo Marsó, habló con El Entre Ríos. Aclaró que no hay control de precios sobre los productos y servicios turísticos.
Hugo Marsó (HM) -No tenemos control de precios; no hay forma de controlarlos porque los precios en turismo varían en forma directamente proporcional a la demanda que tengamos. Podemos sentarnos a hablar de precios con el que tiene un alto porcentaje libre de camas, pero con el que tiene un 80-90% reservado no va a querer. Peleamos con el que no quiere alquilar un día o dos, sino que vende cuatro días.
El año pasado el sur fue muy fuerte en promoción turística, este año se sumó toda la zona de Cuyo, Mendoza, San Juan, Salta, con campañas de verano. Se está agrandando el mercado; claro que hay mucha gente que no puede viajar al exterior, pero los precios que tienen el sur o Mendoza son muy bajos en relación a los que tenemos nosotros. Yo siempre digo: hay que cobrar lo que hay que cobrar. Si tengo un alojamiento de una o dos estrellas tengo que cobrar por eso; si tengo de cuatro o cinco estrellas tengo que cobrar por eso; es lo que nosotros peleamos: cobrar por el servicio que damos. Gente hay para todos, pero tengo que brindar algo acorde.
EER: -Quizá una buena forma de control es aprender de la experiencia de los otros. Por ejemplo de lo que pasó en la Costa Atlántica el verano pasado; mucha gente emigró a otros lugares del país porque estaban cobrando precios de Miami.
HM: -Claro. La Costa Atlántica este verano lamentablemente –después de ver que tenían muy buenos porcentajes de ocupación- los últimos días de diciembre empezaron a subir los precios de una manera…
Hay que sacar la cuenta: cuántos días quiero tener ocupado un alojamiento, cuántas camas quiero vender durante el verano, si me conformo con un 20-30% está bien; cada uno tiene derecho. El sur durante el verano encara la misma política que durante el invierno, si se dan cuenta que tienen el 80% de los lugares vacíos dicen “por qué lo voy a tener vacío si a la mitad de precio del invierno lo puedo tener lleno”.
Por eso, los precios los pone el mercado, nosotros no los podemos poner.
EER: -Y la gastronomía, ¿cómo está?
HM: -Hay que buscar; buscando se come bien y a precios accesibles. Estamos promocionando mucho con los entes locales la carta en la vereda y no que la gente tenga que sentarse a ver los precios; eso es por lo que tenemos que pelear y además mejora la competencia. A ninguno nos incomoda mirar la carta en la vereda y así elegir qué lugar me conviene más.
EER -Está bueno que haya para todos los bolsillos, pero que la gente no se sienta incómoda porque no vuelve más.
HM: -Hay gente que quiere comer por $50 y gente que va a comer por $300, y está bien. Lo que pasa es igual que con los alojamientos: yo cobro por el servicio que brindo, ni más ni menos –va, si es menos mejor- pero no más. Hacer un menú económico, por más que yo tenga un restaurante que tenga que cobrar el cubierto más caro que otros, hacer un menú para chicos, buscar alternativas para que la gente pueda en un mismo lugar comer con diferentes precios.
EER: -¿Estamos mejor en la provincia con los menús para celíacos u otras patologías?
HM: -Nos falta bastante, estamos trabajando pero nos falta. Tenemos que apuntar para que en todos los restaurantes haya comida para celíacos y postres para diabéticos que no existen. Lo que pasa es que hay una cuestión que por ahí no se entiende y valen los medios para explicarlo: puede haber un celíaco en un grupo de siete u ocho personas que van a un restaurante –no hay muchos celíacos- pero ese celíaco dictamina el lugar donde van a ir a comer, porque nadie va a estar en contra de esa persona y van a ir a comer donde haya algo preparado para él, eso es lo que tenemos que tener en cuenta. Es igual que el problema de la accesibilidad, si hay una persona con esa dificultad, van a buscar un lugar con accesibilidad. Entonces no es la cantidad de gente, sino la injerencia que va a tener en el grupo.
EER: -Además de una cuestión humana es una cuestión de marketing. Tener capacidad para captar a todo tipo de público y entender que por no facilitarle las cosas a una persona me pierdo varios clientes.
HM: -Humana y de marketing, claro. Hasta hoy hay que buscar en las heladerías un helado sin azúcar. ¿Cómo no pueden tener un postre sin azúcar? Actualmente hay pastas para celíacos que se pueden congelar. No necesitamos grandes inversiones. Con setenta centímetros de una cocina que usted pueda tener los cubiertos, la vajilla y la mesada para la preparación, porque sabemos que los elementos no se pueden cruzar, ya está. Setenta centímetros de una cocina ¿a quién le cambia la vida? Y significa que al cliente que tiene ese problema le voy a dar la atención que se merece.

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