El cóndor que colgaron en un árbol y generó espanto

El cóndor que colgaron en un árbol y generó espanto
Está en calle Centenario, Chimbas. El ave muerta está en la copa de un paraíso.
Algunos que vieron la gran silueta sobre el árbol en oscuridad de la noche pensaron que se trataba de una bruja. Aunque nadie se atrevió a averiguar si la sospecha era cierta y abandonaron el lugar rápidamente mientras hacían la Señal de la Cruz. Otros, decidieron mantener las ventanas cerradas, por las dudas se tratara de un trabajo de magia negra. La luz del amanecer se encargó de echar por tierra estas suposiciones, aunque develó igual una imagen macabra: un cóndor andino de gran tamaño, muerto y colgado con alambre en un paraíso que está en la calle. Esta escena se puede ver desde Centenario, llegando a Salta, en Chimbas, donde llega gente de diferentes zonas hasta para tomar fotos del ave.

Isabel Ruiz vive sola. Y desde que apareció el cóndor muerto, mantiene las ventanas de su casa cerradas todo el día. La mujer tiene más ’recelo’ que los demás vecinos de la zona. Es que colgaron el ave en uno de los árboles que están en su vereda. Ya descubrió cómo llegó el animal a ese lugar, pero aún así tiene miedo. ’Me enteré que unos niños de la zona encontraron el cóndor muerto cerca del río San Juan acá en Chimbas, y que lo trajeron para divertirse. Ellos mismo me contaron que lo colgaron en el paraíso’, dijo la mujer.

Desde la Secretaría de Ambiente también se sorprendieron con este caso. Marcelo Jordán, de Áreas Protegidas, dijo que no es usual ver un cóndor en zonas bajas como la del Río San Juan. Y que los únicos lugares más cercanos a la ciudad donde se lo puede ver son en los alrededores de las Sierras Azules, en Zonda, y en la Sierra de Pie de Palo, en Caucete. ’Para que este ave haya llegado a esta zona debe haber estado enfermo o herido, o haber perdido el rumbo para alguna causa, no hay otra explicación. No es posible que haya estado en cautiverio, ya que los cóndores no sobreviven al encierro’, dijo Jordán.

Un alambre enroscado en su cogote lo mantiene parado sobre una rama, mientras que otra le sujeta las alas abiertas. El tamaño del animal es lo que más llama la atención de la gente, sobre todo cuando empieza a anochecer.

’Ya sé que está muerto pero ni lo miro porque me parece que se va a mover. Desde que apareció colgado, salgo a hacer las compras antes de que oscurezca. Nadie se anima a tocarlo para bajarlo del árbol’, dijo Mary, otra vecina.

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