Ricardo Martínez, presidente de la Cámara Minera local, sostiene que una cooperativa de productores caleros chicos no podrá solucionar rápidamente la situación que atraviesa el sector de la cal en Los Berros.
Martínez mencionó que la entidad que preside está buscando la posibilidad de que las empresas caleras grandes organicen su producción para atender a cada productor chico de forma ordenada. “En un mercado decreciente y con tendencia a la retracción, por más que tengan una cooperativa no pueden ubicar su producción ahora y no pueden esperar un año o seis meses. Por eso, tenemos que organizar para que los mercados activos les compren ya”, dijo el empresario. Que inversores belgas desembarcaran en la provincia para comprar empresas caleras (Unimin adquirió Minera Tea y La Buena Esperanza) es, para Mayoral, una señal de que “no existe tal crisis apocalíptica como la pintan algunos actores”. El titular de la Cámara Minera aseguró no coincidir con esa opinión: “Ahora, por un tema político, aparece aquí Mayoral. Nosotros no compartimos esa posición, concretamente estamos ayudando a la gente y sabemos cuál es su necesidad urgente”, concluyó.
Caleros parados
Casi treinta hornos caleros familiares están en manos de estos caleros que agrupados alcanzan una capacidad productiva del orden de las 500 ton/día de cal. “Es lo que produce una empresa con un horno de última generación”, comparó Juan Antonio Mini, al frente de la Cooperativa Calera Minera de Los Berros. Mini califica como grave la situación que atraviesan los productores de cal y dijo: “Fue la desesperación la que nos llevó a unirnos. Hemos aunado esperanzas porque siempre hemos sido la variable de ajuste de las grandes empresas, cuando les faltaba cal nos compraban y cuando les sobraba nos paraban”, dijo. El minero señaló que la empresa Albors y La Buena Esperanza están comprando la producción de tres hornos familiares de los casi veinte que les proveían antes.

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