Esteban Ramos, uno de los integrantes de CEBRA, confirmó que la extensión del servicio de guardavidas, de 120 a 150 días, impacta considerablemente en la ecuación económica y financiera de los concesionarios. Además, endilgó responsabilidades “a quienes legislan de manera apresurada y desprolija”.
Y completó: “si bien se trata de un reclamo que los guardavidas realizaron en otras temporadas, no comprendemos la celeridad con la que los concejales han actuado en esta oportunidad”. “Más, teniendo en cuenta que en 2009 rechazaron un proyecto similar por entender que se generaría un conflicto indeseado”, añadió.
A colación, el empresario reconoció: “nos sorprende que no nos hayan recibido en ninguna de las comisiones, primero por ser contraparte en la obligación de la prestación del servicio, y además por haber presentado peticiones tanto en Turismo como en Legislación”.
“Lo concreto – afirmó Ramos – es que la aprobación se cristalizó sobre tablas, algo extraño si consideramos que faltan más de dos meses para el inicio del verano…”
Poco después, consultado por los motivos del desacuerdo, respondió: “entendemos que no se puede tratar a toda la costa por igual, ya que hay sectores de mayor concurrencia y otros de menor afluencia, y que tampoco debió dejarse de lado la flexibilidad horaria, pues el servicio no se debería prestar de 8 a 20 durante todo el período considerado”.
“Por otra parte – continuó Ramos – sostenemos que deben garantizar la seguridad jurídica, y, en este caso, existen contratos que se deben respetar”.
En ese sentido, especificó: “nosotros tenemos un convenio colectivo de trabajo de alcance nacional y un acuerdo con la Municipalidad que nos obligan a prestar el servicio por 120 días”.
Y, para concluir, Ramos puntualizó: “el costo promedio de un guardavida es de 15 mil pesos mensuales. Si lo multiplicamos por los 3 o 4 que tiene cada balneario debemos hablar de entre 45 y 60 mil pesos más por temporada, un dinero que no estamos dispuestos a gastar porque sí”.
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