La Cámara de Diputados se convirtió en el “reality show” chaqueño

En pocas horas los diputados provinciales volvieron a dilapidar cualquier posibilidad de que la sociedad valore la importante función que cumplen dentro de un sistema democrático, y lejos de prestigiar las labores parlamentarias han convertido a la Legislatura en un gran “reality show” donde las cosas más desopilantes pueden llegar a ocurrir.
Los tiempos van cambiando y los legisladores poco a poco parecen ir dejando atrás las costumbres de debatir propuestas; hoy todo se mediatizó y cada acción tiene la inmediata búsqueda de los medios de comunicación para transmitir sus mensajes, aunque sin dudas ninguno de ellos cambiará el rumbo de la vida cotidiana de los chaqueños.

Las cámaras y micrófonos inundan los pasillos legislativos, se repiten las declaraciones rimbombantes y las discusiones encarnizadas dentro del recinto, pero a veces nada de ello parece ser real y todo lo que se dice empieza a formar parte de una gran pantalla que acapara la atención mientras se delinean los guiones de las próximas escenas políticas.

Las dudas que quedaron

Resulta extraño todo lo sucedido el miércoles, más aún después de una semana en la que distintos sectores opinaron sobre si Branco Capitanich debía continuar al frente del Instituto de Colonización y hasta se especuló respecto a cómo se podía llegar a votar en el recinto.

Hubo varias situaciones poco claras, por un lado la Alianza apuró una sesión especial para acorralar al justicialismo, pero fracasada la misma no insistieron en darle velocidad a un tema estancado hace un año y acordaron con el justicialismo una nueva sesión especial pero para dentro de un mes, algo inexplicable ya que tenían los votos suficientes para insistir con un nuevo encuentro para la próxima semana.

El bloque oficialista machacó a quienes dejaron sin quórum la sesión ordinaria, pero a la hora de justificar su ausencia de la sesión especial señalaron que el quórum es parte de una herramienta política. Es decir que en manos propias las herramientas son bien utilizadas y en otras no.

El reglamento interno determina que para dar fracasada la sesión deben pasar 60 minutos de la hora fijada en la citación, pero extrañamente para la sesión especial solamente se esperó media hora, con lo cual el reclamo que hicieron algunos diputados era acertado. De todos modos, el legislador de Proyecto Sur, Carlos Martínez, estuvo en condiciones de ingresar en el recinto y dar quórum ya que estaba a pocos metros de la puerta que lo conduciría a su banca, no obstante sí puede alegar que su demora la fundaba en que aún tenía tiempo para ingresar y no se esperaba que el bloque opositor y el presidente del Poder Juan José Bergia hubieran aceptado finalizar la espera.

Las denuncias de Egidio García de haber sido retenido por funcionarios de gobierno en la oficina de labor parlamentaria sin dudas es alarmante, pero no es un dato menor que el legislador acudió a ese encuentro y permaneció por una hora, tiempo en el que reconoció ofrecieron una de las vocalías de Colonización para un representante indígena. Señaló que su banca no se alquila ni se vende, por lo tanto ante el primer ofrecimiento habría tenido que alejarse de la reunión.

Como todo reality show, en la Cámara de Diputados hace tiempo dejó de saberse qué puede ser real y qué ficción, algo que deberían cambiar para con autoridad poder reclamar respeto institucional.

La buena política

Por otra parte hay que remarcar que el fracaso de las sesiones (especial y ordinaria) del miércoles echa por tierra varios conceptos de los manuales sobre política. Los diputados olvidaron la definición planteada en torno a la dicotomía política amigo-enemigo dentro de un régimen democrático, la cual introdujo la novedad de considerar que se puede disentir y oponerse sin ser considerado enemigo sino adversario, y también que la relación con el adversario político supone reglas de leal confrontación y conservación de la posibilidad de entendimiento.

Esto sin dudas quedó a kilómetros de distancia del trabajo de los parlamentarios chaqueños; todo vale y las pautas cambian de acuerdo a la interpretación de cada uno. Es así que el reglamento interno sólo sirve en ocasiones y hasta las propias leyes que de ese recinto emanan son transgredidas y como muestra está la ley 3515 de “preservación del aire puro” la cual en su artículo segundo prohíbe fumar en oficinas públicas de los tres poderes del Estado, normativa vigente desde hace dos décadas y que los legisladores con ese hábito violan permanentemente.

Por eso, lo único que se puede pedir a los representantes del pueblo que ocupan la denominada “Casa de la Democracia” es que finalmente respeten la misma y no la conviertan en la “Casa de Gran Hermano”.

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