Boca y River empataron 1 a 1 por la Copa de Oro, en un encuentro atractivo y con una gran multitud en el Minella. Sánchez Miño (foto) y Maidana, los goles. Expulsados Díaz y Cavenaghi.
Fue un buen partido. Jugado con intensidad, con protagonistas que dejaron todo para brindarse, situaciones en los dos arcos, buenas intenciones para tratar bien a la pelota. Solo faltó un ganador. Boca comenzó ganando con un golazo de Sánchez Miño de tiro libre, pero River supo llegar al empate, aunque con una jugada polémica en la definición de Jonathan Maidana. Antes del descanso, "Cata" Díaz vio la roja directa y parecía quedar todo servido para los de Ramón Díaz en el complemento. Sin embargo, el elenco de Bianchi supo cerrar bien los caminos y el "Millonario" falló en las pocas chances que generó.
De arranque, River tomó la iniciativa y llevó a Boca contra su arco, aunque sin generar chances de riesgo. Con buena circulación de pelota, por la izquierda de su ataque, los de Ramón Díaz se mostraron mejor con Vangioni, Lanzini, Gutiérrez y Cavenaghi. Boca mostró a un seguro Hernán Grana en el lateral como debutante, pero con inconvenientes en su sector, donde el "Burrito" Martínez hizo de volante-delantero.
Con el correr de los minutos, Boca logró salir del fondo y llevar el trámite a la pelea en la mitad de la cancha, intentando armar juego a través de Gago y de la velocidad del juvenil Luciano Acosta, grata sorpresa para los hinchas por su guapeza y desequilibrio.
Cuando se jugaban 15´, Acosta desbordó a Mercado y lanzó el centro al corazón del área riverplatense, donde Gigliotti logró sacar un cabezazo, que se desvió en Maidana, obligando a Barovero a intervenir con un puñetazo para evitar el gol.
Cuatro minutos más tarde, Maidana le cometió foul a Gigliotti a pocos metros del área grande defendida por Barovero, Sánchez Miño se hizo cargo de la falta y con un precioso zurdazo venció la estirada del arquero "Millonario", logrando estampar el 1-0.
Tras unos minutos de confusión, en los que dominó Boca, River de a poco comenzó a escalar posiciones en el terreno, aunque mostrando dificultades para generar peligro.
Los de Núñez tuvieron dos chances en el minuto 24: un cabezazo en soledad de Carbonero, tras un córner de Lanzini, y otro de Cavenaghi, luego de un centro de Ponzio, pero ambos lo hicieron en forma defectuosa, pese a estar sin marca rival.
Cuando el primer tiempo finalizaba, Lanzini lanzó un tiro de esquina desde la izquierda, se produjeron algunos rebotes y Maidana, que pareció cometerle infracción a Orion, concretó el empate arrojándose al piso.
Tras sufrir el gol de su archirival, Boca recibió otro golpe antes de irse al vestuario, ya que el árbitro Delfino expulsó a Díaz por un exceso verbal.
Se esperaba un complemento con un River dominador, pero Boca se plantó bien en sus líneas defensivas y los de Núñez no encontraban los caminos para sacar provecho de la inferioridad numérica del rival. Vale decir que en ambos se sintió el desgaste realizado en el primer tiempo.
En ese contexto, Boca se animó y estuvo cerca a los 11 minutos con un zurdazo de Gago, apenas desviado, tras una buena pared con Gigliotti, que habilitó al volante central con un taco.
A los 17, Funes Mori quiso despejar, pero su remate pegó en Gago y la carambola obligó a Barovero a volar sobre su palo izquierdo para evitar otra caída de su valla.
Tres minutos más tarde, River logró hilvanar una buena jugada combinada en ataque, y luego de una combinación entre Lanzini y Gutiérrez, que cedió de taco, Cavenaghi enganchó ante Forlín y sacó un derechazo, que se fue cerca del palo derecho. Fue una clara chance.
A siete minutos del final, el recién ingresado Kranevitter "pinchó" la pelota al punto del penal, donde Lanzini ensayó una chilena, que fue tapada por Trípodi, reemplazante del lesionado Orion.
El partido pareció finalizar quince minutos antes, cuando los hinchas de ambos equipos armaron una fiesta de cantos, pirotecnia (prohibida). Un duelo de voces que se generó al ver que dentro de la cancha poco pasaba ya.
Aunque en el epílogo, Cavenaghi dio cuenta de la impotencia de River, cometiendo una innecesaria infracción sin pelota a Gigliotti, que le costó la expulsión.
Al fin de cuentas, solo faltó un ganador. Fue un buen espectáculo. Y lo más importante, que terminó sin problemas de índole policial.

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