Gimnasia llevaba la ventaja por gol de Correa, hasta que una supuesta mano de Oreja le costó la expulsión y la falta derivó en el gol de la igualdad para Estudiantes a través de Aguirregaray. Ahí se rompió el partido y todo concluyó con el 1-1. Salieron lesionados Verón y Patito Rodríguez.
La acción del lateral derecho del Lobo rompió la secuencia del partido. Porque el Lobo estaba planteando una buena estrategia y encima llevaba el marcador en su favor. Pero el árbitro vio una supuesta falta, dejó a la visita con diez hombres y un minuto después el partido estaba igualado y completamente desvirtuado.
Es que Víctor Bernay, ante la expulsión de Troglio, eligió a Dardo Miloc por Pereyra y Gimnasia retrocedió definitivamente y ahí el Pincha se animó más, empujó, pero no arrolló.
Posiblemente allí haya estado la clave. Porque el equipo de Pellegrino se encontró con una luz de ventaja en un partido que le resultaba adverso, pero ni así pudo superar el planteo táctico que le propuso la visita.
Los dos entrenadores jugaron sus fichas en la previa. Pellegrino alterando la línea de volantes creativos, buscando mayor verticalidad con la inclusión de Joaquín Correa y Auzqui. Y Troglio poniendo a Gastón Díaz por la derecha, corriendo a Mussis al centro y metiendo al colombiano Correa como delantero.
Por la condición de local y el peso de llevar el partido, se presumía que Estudiantes tomaría el control poniendo a Gimnasia en su terreno. Y para eso se prepararon ambos. Porque Troglio entendió el mensaje de Pellegrino con sus cambios y eligió responderle planificando un trabajo de contención y explosión posterior, saliendo rápido de contra.
Lo cierto es que, desde el comienzo del juego, se pudo apreciar la incidencia de los movimientos en los nombres que propusieron ambos técnicos. Porque mientras el DT albirrojo no encontró las mejores respuestas en Auzqui, Joaquín Correa se las ingenió para, al menos, utilizar las espaldas de Meza con cierto criterio. Sin embargo, los plenos los fue pegando Troglio. Porque Mussis hizo un partido perfecto, bien pegado a Verón, luego a Damonte, casi sin dejarlos jugar, seguro con la pelota y criterioso al manejarla. Y si bien no le funcionó como se esperaba Gastón Díaz (impreciso, algo lejos de la marca), el acierto definitivo del técnico albiazul fue la inclusión del colombiano.
Cuando aún no tenía incidencia en el partido, sobre el minuto 21 Correa se encontró con un rebote de Rulli producto de un cabezazo de Blengio y la empujó poniéndole cifras a un clásico que venía muy cerrado.
Hasta ese entonces la mejor había sido del Pincha, a los 13, gracias a una contra tremenda de Silva que terminó con un centro al segundo palo para la aparición de Joaquín Correa, quien tuvo el grito de gol ahí, justo frente al arco, pero Monetti achicó a pura velocidad y evitó la caída de su valla.
Con el 1-0 Gimnasia se movió mejor, la presión sobre la zona media de Estudiantes fue aún más efectiva y el Pincha comenzó a embarullarse con la pelota sin tener lucidez para romper las líneas defensivas del Lobo. Y para colmo, el local perdió por lesión a Verón, ni más ni menos, sobre la media hora de juego.
A la salida de la Brujita se le sumaron los dos Correa: el del Lobo a los 40 y el del Pincha en el entretiempo, y las lesiones se adueñaron del partido y esos cambios obligados desarticularon las estrategias de ambos. Porque la entrada de Rasic le quitó profundidad a la visita y la de Luna provocó aún mayor lejanía del local sobre la zona en la que podían lastimar.
Sin embargo, el partido se partió por otra cosa. Antes del cuarto de hora, justo después de que Rulli le contuviera a Gastón Díaz la chance de aumentar las diferencias, Laverni vio mano intencional de Oreja en una acción muy poco clara, que da la sensación de haber dado en el hombro, la cual no sólo derivó en la segunda amarilla para el lateral sino que allí, desde el tiro libre, Estudiantes alcanzó el gol de la igualdad gracias a Aguirregaray. Y ya nada volvió a ser como antes.
A tal punto que el partido deambuló entre la desesperación del Pincha y el sacrificio del Lobo, que cedió la pelota en cada rincón de la cancha para que no se notara la falta de un hombre. Y aún así, desde un córner a los 38’, Barsottini llevó un cabezazo al arco que Silva despejó casi en la línea de gol.
Y para el final del partido quedó la expulsión de Damonte, la lesión de Patito Rodríguez y el local terminando con nueve hombres, permitiendo entonces que el Lobo respirara y el duelo se cerrara en ese 1-1 polémico.
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