El clásico platense terminó a los tiros en el centro de la ciudad

El clásico platense terminó a los tiros en el centro de la ciudad
En la esquina de 6 y 51, un hincha de Estudiantes que iba en moto sacó un arma y disparó contra la parcialidad tripera. Antes, hubo pedradas, balas de goma y gases en el Bosque. Detenidos y heridos.
El clásico 153 del fútbol platense terminó en un escándalo que deja en segundo plano el partido que ganó Estudiantes. Tras el encuentro, el Bosque se transformó en tierra de nadie. Primero fue en la zona de vestuarios visitante, adonde quisieron ingresar barrabravas triperos. Luego afuera, con corridas, pedradas, gases lacrimógenos y balas de goma utilizada por la policía para dispersar. Los violentos se trasladaron al centro de la ciudad, clásico lugar de festejo de vencedores. Allí, en medio de un enfrentamiento entre ambas hinchadas y ante la presencia de efectivos de Infantería, un barrabrava sacó un arma y efectuó varios disparos desde una moto contra la parcialidad tripera. Esta medianoche había detenidos y heridos, aunque no fue confirmado que haya había heridas por balas de plomo.

Primero se dio un imprevisto ingreso de hinchas de Gimnasia a la zona de vestuarios de Estudiantes, donde el plantel y la delegación del Pincha estaban festejando el triunfo en el clásico y la policía tuvo que dispersarlos con balas de goma.

El accionar de los barrabravas que increíblemente tuvieron acceso a esa zona a la que supuestamente sólo pueden entrar dirigentes y periodistas la sufrieron los jugadores del pincha y los dirigentes, que con el descontrol que se generó no entendían qué era lo que sucedía, y asimismo también los jugadores y cuerpo técnico de Gimnasia, que ante la reacción de la policía que intentó reprimir con balas de goma y gases generó un clima espantoso para cualquier persona que no está acostumbrada a semejante escenario.

Entre 100 y 200 barrabravas se metieron por el habitual acceso que tiene la prensa desde el sector popular de la tribuna de 60, que sólo contaba con algunos miembros de la seguridad privada, e intentaron meterse en el sector visitante. En ese momento parte de la Infantería que se encontraba custodiando el vestuario visitante los intentó disipar con balas de goma.

Los protagonistas terminaron en los vestuarios y luego saliendo de éstos preocupados por los familiares, mientras que gran parte de los periodistas también se vieron en esa circunstancia y sufrieron los efectos de los gases, por lo que tuvieron que ser trasladados a la zona del campo de juego.

Luego de calmada esa situación y comenzados los festejos de los hinchas del León en 7 y 50, un grupo de barras de Gimnasia quiso acercarse a la zona para generar disturbios y ante la pasividad policial los barras del León se cruzaron plaza San Martín para trenzarse en una batalla a pedradas con sus pares albiazules.

Mientras las amenazas verbales se acrecentaban en la esquina de 6 y 51 y comenzaban los piedrazos, los hinchas de Gimnasia se juntaban en 6 y 53 para enfrentarse con los de Estudiantes. En esa escalada de violencia fue que un hincha albirrojo llegó en una moto color negra, sacó un arma de fuego de entre sus ropas, apuntó a la parcialidad albiazul y efectuó 4 disparos. Luego, dos más, cuando los barras de Gimnasia amenazaban con llegar al lugar. Luego subió a la moto y se fue hacia 7 y 50, donde se festejaba el triunfo pincha.

La llegada (tardía) de la policía hacia la calle 6 y 53 desde 7 sirvió para disipar a los barras del Lobo que se estaban juntando en la zona para ir a buscar a los del Pincha y posteriormente, cuando la cordura se hizo presente, armaron un cordón policial en la esquina de 6 y 50 para que la gente de Gimnasia que pasaba por la zona viniendo desde el estadio no se cruzara con la de Estudiantes que festejaba en 7 y 50.

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