Hace un par de décadas, pasear en el TA TE TI, ir a la plaza San Martín o disfrutar de un domingo en familia en el Paraíso de los Niños, era diversión asegurada a un costo muy bajo. Las tardes domingueras eran simples, sencillas y divertidas, hoy de la mano de la tecnología existen otras opciones.
Hace un par de décadas, pasear en el TA TE TI, ir a la plaza San Martín o disfrutar de un domingo en familia en el Paraíso de los Niños, era diversión asegurada a un costo muy bajo. Las tardes domingueras eran simples, sencillas y divertidas, hoy de la mano de la tecnología existen otras opciones.
¿Quién no recuerda al TA-TE-TI? Ese transporte tan peculiar y colorido con música a bordo que hacía el recorrido desde el Paraíso hasta el centro y viceversa. Los niños morían por abordarlo, la mayoría de las veces acompañados de sus padres. La diversión costaba un peso, una moneda por la que hoy se compra un caramelo. Simulando un barco con asientos laterales, el TA TE TI, era óptimo para los calurosos días de verano y su recorrido duraba alrededor de cuarenta minutos.
Otra de las opciones era el mismo Paraíso de los Niños- que aún hoy, aunque en menor grado- es una de las opciones más económicas para pasar un domingo en familia. Las siestas eran de ese lugar al que concurrían decenas de familias. Los padres con el tradicional mate y los pequeños esperando que se habilitara la calesita, la pista de los kartings o el paseo por el riachuelo. Hasta sin un centavo, se podía pasar un fin de semana espectacular.
Lo mismo ocurría con la Plaza San Martín, en los múltiples espacios con juegos habilitados. Si bien estos dos paseos públicos aún persisten, la concurrencia dejo de ser masiva en los últimos años. Tal vez por la creación de otros espacios como La costanera o la implementación de peloteros o salas de juegos infantiles.
Es lógico, el avance tecnológico y las innovaciones en materia de diversión fue ganando espacio. Tal vez hoy los niños prefieran jugar jueguitos en Internet, los juegos electrónicos, la play o los mismos juegos que los celulares de alta gama traen incorporados. Pero esos lugares de esparcimiento de antaño, eran únicos y permitían que las familias pudieran compartir momentos inolvidables.
Comentá la nota