Es por la existencia de un boca de tormenta, semi-abierta, en Urquiza y Santa Teresita, y las cloacas rotas y colapsadas.
"Estamos con mucha angustia porque no sabemos hasta dónde el agua va a llegar", confió una señora que aloja en su casa a su hija y a sus cuatros nietos autoevacuados.
"El agua servida se introduce en los hogares, por lo que nos vemos obligados a retirarla con secadores o los elementos que tengamos a mano", manifestó una vecina al acotar que "es necesario limpiar continuamente los frentes y los interiores de las viviendas".
Los frentistas también reclamaron la presencia de las autoridades en el lugar.
"Fueron por todos lados; menos por acá", dijo una mujer al dar cuenta que "el lugar está lleno de moscas y mosquitos. Uno tiene miedo por los bichos, roedores y alimañas. Tampoco han venido a preguntar si precisamos asistencia sanitaria". "Estamos con una incertidumbre y una amargura, por que se nos hace difícil poder vivir", sostuvo otra vecina.
Comentá la nota