Clinton ve la dictadura militar en el futuro iraní

La jefa de la diplomacia de Estados Unidos trató con el rey saudí cómo contener el desarrollo del programa de energía atómica de la República Islámica, de la que sospecha que busca armarse con un arsenal de bombas.
La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, se reunió ayer con el rey saudí, Abdalá bin Abdelaziz, en Riad, con quien trató el programa nuclear de Irán, país que considera que se está convirtiendo en "una dictadura militar".

Según la agencia de noticias oficial saudí, SPA, Clinton y Bin Abdelaziz analizaron, además, los últimos acontecimientos en la causa palestina, los esfuerzos internacionales para reactivar el estancado proceso de paz entre palestinos e israelíes y las perspectivas de cooperación entre sus países. La SPA no dio más detalles sobre la entrevista.

Por su parte, el canal de televisión emiratí Al Arabiya, con capital saudí, señaló que el programa nuclear iraní es uno de los principales puntos que Clinton está tratando en sus reuniones con responsables locales.

La jefa de la diplomacia estadounidense llegó a Arabia Saudita tras visitar Qatar, donde afirmó que la República Islámica se está convirtiendo en "una dictadura militar" y opinó que las instituciones civiles y líderes religiosos están siendo suplantados por la Guardia Revolucionaria.

"La Guardia Revolucionaria está suplantando al gobierno de Irán (...). Vemos que el gobierno de Irán, el líder supremo, el presidente, el Parlamento, están siendo suplantados", dijo Clinton en un foro con jóvenes en la capital de Qatar, Doha. En la misma reunión, Clinton reiteró sus comentarios de ayer ante el Foro EE.UU.-Mundo Islámico, celebrado también en Qatar, y señaló que su país sólo dialogará con Irán si el régimen de Teherán se compromete a colocar bajo supervisión internacional su programa de desarrollo nuclear. "Es importante para la paz en la región que Irán no acceda a armas nucleares. (Los iraníes) tendrán que tomar una decisión sobre la dirección que quieren llevar", agregó Clinton en el foro con los jóvenes.

Clinton advirtió "que la postura de Irán no deja otra opción a la comunidad internacional más que endurecer las sanciones" y hacer pagar a Teherán "un precio más alto".

La gira de Clinton por la región se produce después de que el pasado día 11 las autoridades iraníes anunciaran el inicio del proceso de enriquecimiento de uranio al 20 por ciento en la planta nuclear de Natanz. En respuesta, la Casa Blanca impuso sanciones a cuatro empresas iraníes vinculadas con la Guardia Revolucionaria y a un general de este cuerpo de elite de las fuerzas de seguridad iraníes, todos ellos relacionados con las obras públicas. Además, Washington, apoyado por París y Londres, prepara para el próximo marzo una nueva serie de medidas punitivas para presentarlas al Consejo de Seguridad de la ONU.

El diario estadounidense The New York Times informaba esta semana que, durante su estancia en Arabia Saudí, se esperaba que Clinton presionara a los responsables del reino para asegurar a China que Riad compensará cualquier interrupción en el suministro de petróleo, si Pekín apoya nuevas sanciones contra Teherán. En Oriente Medio se encuentra también el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., almirante Michael Mullen, quien acusó ayer en El Cairo a Irán de intentar extender su poder en zonas como el Líbano, Gaza, Yemen e Irak. Mullen expresó la preocupación de su país "no sólo por el programa nuclear iraní, sino también por las declaraciones del presidente Mahmud Ahmadineyad contra Israel" y reiteró que Washington emplea los canales diplomáticos, y que intenta conseguir una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

El adiós a las armas talibanas

El gobierno afgano invitó a los insurgentes que resisten en el feudo talibán de la provincia sureña de Helmand a que se acojan a la oferta de reconciliación nacional; lo hizo tras advertirles que los combatirá hasta asegurarse el control total de la zona. En el tercer día del asalto militar sobre el bastión insurgente de Marjah y aledaños, la OTAN (foto) y las fuerzas afganas anunciaron que a partir de ahora descartarán el uso de artillería pesada para evitar sucesos que después se ven obligados a deplorar en público, como los doce civiles muertos el lunes a causa de dos cohetes desviados que lanzaron las tropas extranjeras.

Más de 5.000 efectivos estadounidenses, 2.000 afganos, miles de británicos y soldados de Dinamarca, Estonia y Canadá participan desde el sábado en la ofensiva dirigida a desalojar a los insurgentes talibanes de Marjah, el único núcleo urbano que controlaban por completo en Helmand.

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