La campaña electoral para los comicios presidenciales del 29 de noviembre arrancó ayer en Honduras en un clima tenso y de polarización, con un llamado del gobierno de facto a una "masiva participación" y el decidido rechazo de los seguidores del depuesto presidente Manuel Zelaya.
En tanto, Zelaya se reunirá hoy en Washington con José Miguel Insulza, el titular de la OEA, cuyo Consejo Permanente posiblemente analice una propuesta para desconocer la legitimidad de las elecciones. El régimen de facto se niega a aceptar la restitución de Zelaya antes de los comicios del 29 de noviembre, como lo plantea el Acuerdo de San José, entre otros puntos. Por otra parte, la convocatoria electoral corrobora la posición anticipada por el presidente golpista, Roberto Micheletti, la semana pasada a la misión de cancilleres de la OEA que visitó Tegucigalpa, en el sentido de que el comicio se hará "con o sin reconocimiento internacional".
La comunidad internacional aclaró que no enviará observadores para los comicios si antes no se restablece el orden constitucional. Según el Tribunal Supremo Electoral, las elecciones serán supervisadas por unos 20.000 observadores nacionales y extranjeros.
Ayer, trascendió que EE.UU. podría anunciar en los próximos días si corta todas las ayudas a Tegucigalpa, según adelantó un funcionario del Departamento de Estado. Washington condenó el golpe, pero no ha aplicado aún toda la presión diplomática que le han reclamado Zelaya.

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