Mañana lunes no será un lunes común para el gobierno. Es que dos conflictos, con los trabajadores de EDECAT y con los precarizados de la Salud, amenazan con provocar serios trastornos a la ciudadanía catamarqueña, si no se llega a un acuerdo.
La situación en el ámbito de la salud no es menos preocupante. Si mañana los trabajadores deciden en asamblea retomar los paros y las toma de hospitales, el servicio de salud pública se verá seriamente restringido. Tal cual lo advirtieron la semana pasada, además de los paros, podrían realizar una marcha de protesta a Casa de Gobierno y hasta un escrache frente a la casa del gobernador Eduardo Brizuela del Moral.
En este caso, los empleados precarizados, que trabajan bajo contratos de lo locación de obras o de becas, reclaman el pase a contratos de locación de servicio o planta permanente.
Así las cosas, mañana lunes promete ser un día clave para un gobierno que se quedó sin capacidad de respuesta a los reclamos de los trabajadores.

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