Tras el reclamo de vecinos y el informe de El Atlántico de días atrás, el Municipio parece haber decidido realizar continuos controles en ciertos inmuebles de ese barrio con el resultado de numerosas clausuras a los mismos, situación que se repitió este martes, otra vez.
Allí, detectaron que el inmueble funcionaba comercialmente como una pensión y que no contaba con habilitación municipal ni constancia de trámite iniciado.
A su vez, observaron falencias edilicias con partes del techo inexistentes, cielorrasos caídos y revoques obsoletos. A su vez encontraron deficiencias en cuanto a la seguridad debido a que la instalación, en casi todos los ambientes, se encuentra de manera aérea y sobre cielorrasos de madera.
Además, carecía totalmente de higiene, no cuenta con elementos mínimos de seguridad (falta de matafuegos y disyuntor) y con provisión de gas se realiza mediante garrafas, tanto para cocinar como para calefaccionarse.
Por esas razones, se procedió a la clausura del lugar y OSSE cortó el servicio de agua dado que la conexión era clandestina e igual medida se tomó con la energía eléctrica.
Este inmueble se suma a los hoteles que se vienen clausurando en la zona en los últimos días que ya suman cuatro por carecer de habilitación y no cumplir con las medidas de seguridad e higiene que se requieren para funcionar.
Desde Inspección General reiteraron que continuarán con estos operativos con el objetivo de mejorar la seguridad, las condiciones de convivencia y que las actividades comerciales se desarrollen de acuerdo a lo que indican las normas.
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