El local había sido clausurado en mayo por falencias en materia de seguridad.
“Los inspectores de la dirección de Espectáculos, Vía Pública y Actividades Nocturnas concurrieron a La Casona con la intención de realizar los controles de rutina. Una vez dentro detectaron que se estaban llevando adelante reformas y reparaciones en el edificio y que había pozos de un metro de profundidad por un metro de ancho tapados con tablones de madera”, explicó el funcionario.
En ese momento había unas 500 personas en el espacio “los tablones impedían la evacuación a través de las salidas de emergencia y no se habían señalizado los lugares donde se encontraban tapados los pozos”, indicó. Además de estas irregularidades, las refacciones nunca fueron informadas al municipio.
“Realmente se trata de una negligencia gravísima y no merece ningún tipo de tolerancia. Es inadmisible que en un lugar con 500 personas no estén libres las salidas de emergencia y se encuentre funcionando en medio de refacciones.
A su vez, los inspectores constataron que faltaban dos matafuegos. Se dio intervención a efectivos de la policia provincial porque el dueño del local quería impedir el desalojo de la gente.
Finalmente, luego de dos horas, se procedió a la colocación de las fajas de clausura”, concluyó Rivas.
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