Con la importante ventaja conseguida en la ida, en la que se impuso 4-0 en Guidi y Arias, Lanús se medirá hoy con la Universidad de Chile en Santiago para sellar su pasaje a los cuartos de final. Al regreso del otro Lado de Los Andes, el domingo recibirá a River en partido que cerrará la novena fecha.
El conjunto que dirige Guillermo Barros Schelotto puede dar el lujo de perder por diferencia de tres goles que igual clasificará, por lo tanto sus chances de avanzar son notables y sólo una catástrofe deportiva lo dejaría afuera. Para Universidad, un 4-0 significará una definición por remates desde el punto penal y recién si logra vencer por mayor diferencia accederá a la siguiente instancia. El drama de los chilenos surgirá si el equipo argentino marca un gol, pues en ese caso, como mínimo tendrá que convertir seis tantos por el valor doble de las conquistas de visitante en caso de empate de la serie en puntos y diferencia.
En la ida, los goles de Santiago Silva, Lucas Melano en dos ocasiones y Lautaro Acosta fueron el reflejo de una circulación prolija, rapidez en el traslado y contundencia, ante un rival que terminó con nueve hombres, tras las expulsiones que recibieron Johnny Herrera y Rodrigo Rojas.
Una notable ausencia tendrá Lanús y será la Acosta, quien sufre una ruptura fibrilar en la zona del obturador, cerca del pubis, lesión que se le produjo en el encuentro del domingo pasado ante Quilmes (0-0). En cambio, ya se recuperaron de sendas molestias y estarán a disposición el lateral Carlos Araujo (mejoró de un esguince de tobillo) y los mediocampistas Jorge Ortiz (superó un desgarro en los aductores) y Cristian Chávez (se restableció de un desgarro).
En Universidad, el ambiente está muy complicado y la situación del entrenador Marco Antonio Figueroa es difícil ya que, por más que en público se disimula, la mayoría de los jugadores del plantel no está cómodo con las decisiones que toma sin importar si el equipo gana o pierde. Los cambios en la formación son constantes y en los 17 cotejos que dirigió a la `U´ no repitió en ninguno la formación, por lesiones, suspensiones, y sobre todo decisiones técnicas.
En Lanús, Guillermo ordenaría el ingreso de Jorge Ortiz o Fernando Barrientos por Diego González, y Cristian Chávez o Jorge Pereyra Díaz por Acosta. En Universidad jugaría Luis Marín al arco por Herrera, el argentino Juan Sills ingresaría en la zaga por Albert Acevedo y en la ofensiva Sebastián Ubilla iría por Isaac Díaz.

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