La ciudad estaba controlada por los Caballeros Templarios.
“Son las fuerzas federales en coordinación con algunos grupos de autodefensa’’, dijo el líder Hipólito Mora a AP por teléfono desde el centro de Apatzingán. “Otros muchachos de grupos de autodefensa que andan (alrededor de la ciudad) y están cooperando con el gobierno federal”. El control de los Templarios solía ser tan completo que hubiera sido impensable que ningún rival ingresara a Apatzingán. Con frecuencia viajaban en vehículos marcados con una cruz roja y patrocinaban manifestaciones en las que exhortaban a la policía a salir de la ciudad.
El cartel dice ser una orden mística cristiana dedicada a proteger a la población de las fuerzas armadas y de la policía. Operaba “escuelas de entrenamiento’’, incluida una en Apatzingán, donde se impartían cursos de liderazgo acompañados por una mezcla de religiones asiáticas y el catolicismo en los que se mostraba a los integrantes del grupo como hombres honorables. Sus miembros no sólo vivían del contrabando de metanfetamina y marihuana, además de la extorsión, sino que también controlaban la economía local.
A fines del mes pasado el gobierno de México legalizó el cada vez mayor movimiento de autodefensas en Michoacán y dijo que los incorporarían a unidades militares llamadas Cuerpos de Defensa Rural. Las autodefensas dicen contar con unos 20.000 hombres armados y comenzaron a formarse en febrero pasado para combatir el reinado de los Caballeros Templarios después de que la policía y el ejército no lograron detener los abusos.
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