El jefe de la campaña de Pérez quedó este domingo como el más serio postulante a la cartera política que era pretendida también por el ala sindical del peronismo. El vice electo ganó más protagonismo del que ya tenía.
En el tire y afloje por lugares en el nuevo gobierno, del que el mandatario que viene pretende mantenerse lo más al margen posible, este fin de semana avanzó a paso firme el vicegobernador electo, Carlos Ciurca, en su estrategia por rodear al titular del Ejecutivo con gente de su palo en ministerios claves. Entre estos aparecen Gobierno y Seguridad, cartera que seguiría a cargo de Carlos Aranda, quien desembarcó en ese cargo de la mano del segundo del gobierno que iniciará su gestión el 9 de diciembre.
Bauzá es un hombre del riñón del denominado ciurquismo, desde donde llegó a la jefatura de la campaña de Paco Pérez, con quien hizo buenas migas y tejió una relación de máxima confianza en el camino proselitista hacia el sillón de San Martín. Este domingo, Ciurca avanzó sobre el cerco armado por el gobernador electo sobre el gabinete en el área de Gobierno y, según fuentes vinculadas a la interna del PJ, sólo faltaría el anuncio oficial para que se concrete el pase de Bauzá de la Jefatura de Gabinete del Ministerio de Seguridad, que ocupa actualmente, a la cartera política.
Para Bauzá, Pérez pensaba crear un nuevo ministerio que cumpliera el rol de coordinador del gabinete. Sin embargo, durante los últimos días esta idea se fue desinflando al mismo tiempo que ganó crédito el pase del aliado estratégico de Ciurca al principal despacho del tercer piso de la Casa de Gobierno para comandar desde ahí la política de la gestión que viene. La coordinación del gabinete, finalmente, no tendría rango ministerial en la gestión de Pérez si es que en los próximos días no hay una nueva vuelta de timón del electo.
La función de coordinador ministerial durante la gestión de Jaque la cumplió Alejandro Cazabán desde la Secretaría General de la Gobernación. Pero, el gobernador que viene se apuró a anunciar que durante su mandato desaparecerá el cargo que tiene el hombre fuerte del gobierno de su antecesor.
El Ministerio de Gobierno es apetecido también por el ala sindical del peronismo mendocino, que se posicionó durante el gobierno de Celso Jaque con fuerza en la estructura del Ministerio de Gobierno, sobre todo después del nombramiento de Mario Adaro en esa función, quien cesó en esa función en plena disputa por las candidaturas del PJ para ir como ministro de la Suprema Corte. Dos dirigentes sindicales quedaron bien posicionados en la pirámide de Gobierno, aún después de la salida de Adaro, a quien reemplazó Félix González sin tocar el poder ganado en el área por la pata sindical.
Dos subsecretarías claves para la política de la cartera de Gobierno están en manos de dirigentes sindicales cuando termina la gestión de Jaque y desde el sector no dejan de pujar por la conducción del Ministerio para un hombre del movimiento obrero. En la Subsecretaría de Trabajo manda Carlos Guiñazú, ex abogado del gremio de los choferes de micros, SIPEMON. Y en la subsecretaría de Relaciones Institucionales y Asuntos Municipales está a cargo Ariel Pringles, secretario general de los Judiciales Federales de Mendoza.
Por su función en el Ejecutivo, el subsecretario tejió buenas relaciones con los intendentes del PJ, lo que hizo suponer a muchos dirigentes que era uno de los candidatos a ascender y quedarse con el Ministerio de Gobierno, pero el avance de Ciurca sobre el armado del gabinete dejó a los sindicalistas al borde de quedarse sin el lugar pensado en la gestión que se aproxima.
En Seguridad, de una u otra manera habrá un acólito de Ciurca como ministro, siendo el actual titular de la cartera, Carlos Aranda, quien tiene casi listo para seguir un tiempo más al frente del área que catapultara al vice electo a las grandes ligas de la política provincial. Tras consagrarse Pérez como gobernador sonó Bauzá para reemplazar a Aranda pero es sabido por el gobernador electo que su jefe de campaña no tiene la más mínima intención de asumir ese cargo, a menos que sea por expreso pedido del próximo mandatario, quien prefirió por ahora buscarle otro destino antes de obligarlo a cumplir con una función indeseada.


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