La ciudad tiene pérdidas de agua que ya acumulan hasta 25 años

La ciudad tiene pérdidas de agua que ya acumulan hasta 25 años
Ver correr un hilo de agua por algún cordón de la ciudad, convivir con agua acumulada en una esquina o percibir malos olores impregnados en las calles debido a pérdidas constantes es algo recurrente en la capital neuquina.
Cada barrio tiene su historia. En algunos superan los 20 años de antigüedad. En otros, a pesar de llevar un tiempo menor, también generan los problemas y enoja a quienes lo padecen. Los vecinos aducen estar cansados de reclamar y de no conseguir respuestas. Muestran signos de resignación, a tal punto que manifiestan estar acostumbrados a convivir con el agua recorriendo las calles.

Tanto desde el EPAS como desde el Municipio se reconoce que uno de los mayores problemas tiene que ver con una ciudad que creció más rápido de lo que se pudo planificar para evitar estos problemas.

Los desbordes no distinguen zonas. En el Oeste, Este y en pleno centro capitalino, el agua corre sin parar. El frío complica la situación; a mayor presión, las esquinas con aguas se empiezan a multiplicar y con las temperaturas bajo cero las calles congeladas generan accidentes e inconvenientes, a veces imposibles de evitar.

Reconocen falencias

Neuquén> Desde el Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS) reconocen que en la ciudad hay una gran cantidad de pérdidas, y si bien admiten que algunas tienen que ver con problemas propios, muchos otros están relacionados a conexiones clandestinas y pinchaduras en las redes.

“Tenemos lugares más bajos; se mezclan aguas y cloacas; reparamos roturas pero el vecino puede sentir que es continuo porque se arregla pero siempre vuelve”, expresó Daniel Luz Clara, gerente de servicios del EPAS.

El funcionario también dijo que hay lugares en los que los días de lluvia el desagüe, por naturaleza y con la pendiente, se desborda. Dejó en claro que "estas son cuestiones naturales que se dan” y reconoció que hay reclamos constantes de quienes padecen las complicaciones del agua desparramada por la calle. Sin embargo, aclaró que desde el ente se realizan reparaciones diarias.

“Son cuestiones estructurales en una ciudad que creció y los recursos no alcanzan para hacer todo”, explicó Luz Clara, quien sumó a esto las conexiones clandestinas y las pinchaduras que tienen en los distintos puntos de la capital.

“No podemos hacer nada porque las veces que intentamos intervenir nos sacan a piedrazos”, contó.

También opinó que una de las posibilidades para avanzar en este problema es la elaboración de un plan director que apunte a un relevamiento de la realidad actual y planificar las inversiones en redes de acuerdo a lo que se necesite. “Creció la ciudad y lo que hay quedó chico; la red cloacal es del '60,'70 y la seguimos usando”, destacó.

Sólo encauzar

Desde el municipio, el secretario de Servicios Urbanos, Sergio Sanfilippo, opinó lo mismo. Consideró que la ciudad creció y lo que hay no da abasto para sostener un buen sistema.

Contó que la comuna además sufre las consecuencias de las pérdidas de agua en las calles ya que en forma constante se generan nuevos baches. “El 75-80 por ciento de los baches son por pérdidas, comienza a golpear de abajo y termina rompiéndo el asfalto”, expresó el funcionario y manifestó su preocupación por la situación que se vive en el invierno cuando las calles se congelan.

“No buscamos culpas, el único que se perjudica es el vecino, por todos lados. Acabamos de recorrer la calle Independencia y todos los vecinos están enojados; lo que hacemos desde la Municipalidad es encauzar para que vaya a la boca de tormenta, pero más no podemos hacer”, añadió. Además, dijo que el Municipio no sabe dónde están todos los problemas de desbordes, y “menos podemos meternos en lo que son cuestiones de desbordes cloacales”.

Un año de malos olores

Desde la esquina de Spinelli y Abraham, en el barrio Islas Malvinas, baja por la calle principal un hilo de agua y líquidos cloacales que surge desde esa esquina. Los vecinos contaron que hace un año tienen el agua corriendo por la calle. La imagen no desmiente los dichos ya que el asfalto está carcomido por el líquido que corre. “Por ahí viene el camión del desagote pero a las dos horas todo vuelve a ser lo mismo. Los caños son chicos y a eso se le suma que hay gente que no tiene cloacas, se conectan en forma irregular y pasa esto. Además, como no les importa, tiran cualquier cosa a las cloacas”, contó Román, uno de los vecinos afectados.

Dijo que no sólo es peligroso en invierno porque el agua se congela y la gente cae en la calle cuando cruza o las motos cuando doblan, sino que el mal olor es permanente. “Estamos acostumbrados a estos malos olores”, expresó el vecino.

En el centro también

En pleno centro de la ciudad, algunos días con mayor intensidad y otras casi pasa desapercibido, corre agua por la diagonal España desde la calle Islas Malvinas y termina concentrándose en la esquina del Hospital Castro Rendón. Son 200 metros de agua que caen por las calles del centro.

Los vecinos no denuncian malos olores aunque reconocen que es una molestia, sobre todo en el invierno ya que en muchas esquinas las caídas de los transeúntes es normal. “Olor feo no sale nunca, pero en invierno se ven muchas caídas”, contó Braian.

“Mis hijos crecieron, se fueron y sigue corriendo”

En la calle Ruca Choroi, después de Abraham, un hilo de agua corre por el medio de la calle de tierra. Desciende 200 metros en forma constante y, hartos de reclamar, los vecinos ya lo adoptaron como parte del paisaje.

“Esto lo tenemos desde que vivimos acá, hace 25 años. Mis hijos crecieron, se casaron y esto sigue igual, cuando eran chicos jugaban a tirar barquitos”, dijo Luis, quien contó que es agua que proviene de filtraciones de Alta Barda.

“Allá, como está asfaltado no se nota. En un momento para solucionarlo, porque era mucho lo que bajaba, vinieron y lo entubaron, pero como los tubos estaban segmentados ahora el agua se filtra a las casas. Tenemos las casas húmedas, todos los años tenemos que arreglar las paredes por la humedad y el salitre”, agregó.

Como el agua se mezcla con líquidos cloacales, los vecinos también tienen que soportar el mal olor. “Hicimos miles de reclamos, pero nada, se echan la culpa entre unos y otros”, contó Luis, quien dijo que trae aparejado otras cosas como que la máquina para emparejar la calle no pasa nunca y los taxis no quieren entrar para evitar problemas en sus vehículos.

Vecinos desviaron el curso de agua para poder cruzar

Para evitar que se forme una enorme laguna e impida cruzar caminando en la esquina de Batilana y República de Italia, los vecinos con sus propias manos y herramientas desviaron el curso de agua para que transite por un solo lado. En una de la esquinas se acumula en cantidad y sigue corriendo por los costados.

“El reclamo es de siempre. Con esta situación de tanta agua estamos hace unos seis meses, pero el agua es constante, de siempre, aparece y desaparece, pero como en estos momentos no estuvo nunca”, contó Marcos, uno de los vecinos quien aclaró que a este problema se le suma un canal que pase por debajo. “No sólo es agua sino también hay líquidos cloacales. El olor es insoportable”, finalizó.

Peligroso por los chicos que van a la escuela

Una pérdida de agua que también forma parte del paisaje del oeste de la ciudad es la que se concentra en la esquina Antártida Argentina y Gobernador Peri. En este lugar no está el inicio, sino que confluyen líquidos cloacales que llegan desde toma La Amistad y desde Marcadi y Belgrano.

“Esto corre hace al menos siete, ocho años. El agua que se acumula en la esquina es constante, pero hay horarios con más, y otros con menos. Cuando lavan la ropa se junta mucho más. En invierno es peor, el agua baja por Peri y llega hasta la calle Belgrano”, contó Julio, quien vive a pocos metros de esa esquina.

El agua que se acumula genera varios trastornos, ya que se encuentra frente a una escuela secundaria y también a pocos metros de una primaria lo que implica que los niños que tienen que cruzar deben hacer varios malabares para no mojarse, no ser salpicados por los autos que pasan a toda velocidad y no caer en el invierno cuando está congelada. “Es un peligro, se necesitaría un semáforo para los chicos. Desde la vecinal se hicieron muchos reclamos, pero por el momento no pasa nada”, agregó el vecino.

Más de diez años con cloacas en la calle

Desde hace más de diez años los vecinos del barrio Ruca Che mantienen el mismo reclamo sobre una pérdida de líquidos cloacales en la zona. Hace pocos días la Defensoría del Pueblo intervino en este tema, y un poco antes el Municipio y el EPAS firmaron un convenio para solucionar el problema a través de un nexo de red cloacal, pero por el momento las cloacas desbordadas siguen siendo el paisaje del barrio.

“Las cloacas salen para afuera, las cañerías no dan abasto porque el caudal es más que lo que soportan y se desborda. El olor es insoportable. Llevamos diez años con este problema. Se va trasladando, Castelli y Casilda, baja hasta Antártida Argentina, siempre sale por algún punto”, dijo Mario.

La semana pasada el defensor del Pueblo, Ricardo Riva, estuvo en el lugar donde constató que se dio inicio a la obra Nexo Red Cloacal Barrio Ruca Che, que actuaría como aliviadero de la colectora cloacal ubicada sobre calle Casilda.

Poco tiempo, pero con el asfalto roto

El este capitalino tampoco escapa a las pérdidas de agua y cloaca. La calle Independencia es un ejemplo, y en el barrio Villa Farrel varios sectores sufren este problema.

“No sabíamos que eran cloacas, pensamos que era agua, pero cuando hicimos el reclamo y vino el Municipio detectamos que eran cloacas”, dijo el presidente de la comisión vecinal Rodolfo García.

El mayor problema lo tienen en Independencia al 1600 donde el agua generó un gran bache en la calle. “Esta pérdida la tenemos hace un mes”, aseguró, y agregó que hay otra importante en su barrio en San Juan y Río Neuquén.

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