Así lo afirmó el intendente Mansur. La rotura de caños se repite y el colapso de la planta de líquidos cloacales impide nuevas conexiones. La comuna dice que sus reclamos no son escuchados.
"La ciudad de Rivadavia se está hundiendo y no es una exageración. Las losas de las calles se rompen porque los caños que corren por debajo son viejos y ya no resisten más, simplemente se desintegran y el hueco que dejan se desmorona y eso hace que la calle se hunda", dice el intendente, Ricardo Mansur.
Según la información que maneja el municipio, la red de cañerías de agua en Rivadavia tienen 50 años de uso, ya que la mayor parte fue instalada en los 60:
"Son caños viejos, que no resisten los sulfatos y que, por eso, se han ido erosionando", comentan desde el municipio y aseguran que los arreglos por pérdidas y filtraciones de agua o líquidos cloacales, demoran hasta dos meses debido a la falta de personal y de recursos de Aysam (Aguas Mendocinas), que la misma empresa reconoce.
Los problemas afectan a distintos puntos de la ciudad: así, en Ameghino, casi Chañar, la cañería está prácticamente consumida y los líquidos cloacales suben y se esparcen por la calle; otro tanto ocurre en Wenceslao Núñez y 25 de Mayo, y también sucede en Fausto Arenas y Rufino Ortega.
"Hace casi tres meses que están rotas las cloacas y nadie viene a arreglar el caño", resume un vecino de calle Chañar. En todos los casos y pese a que el hedor suele ser insoportable durante algunos momentos del día, el reclamo de los vecinos no ha tenido respuestas.
"Más allá de los caños que se rompen, el problema de las cloacas es realmente grave en Rivadavia, porque la planta que tiene la ciudad quedó colapsada hace tiempo y no hay factibilidad para sumar nuevas conexiones como pueden ser las de un barrio", explica el intendente Mansur.
La situación es compleja y para entender la magnitud del problema alcanza con mencionar lo que ocurre, por ejemplo, en el radio de manzanas comprendido por las calles Avellaneda, Alem, Gómez y Urquiza, donde hay cerca de mil viviendas que no pueden conectarse a la red de cloacas porque la planta funciona a tope. Ampliar esas instalaciones requiere de una inversión que ronda los $ 60 millones y el proyecto está aprobado desde hace años.
El del agua potable no es un inconveniente menor para la ciudad y también son varios los problemas, ya sean estos ocasionados por rotura de caños o por falta de mantenimiento.
"Todo el tiempo nos piden que ahorremos agua y hasta te multan si te encuentran regando el pasto, pero a este derroche de agua constante nadie le da una solución", contó un vecino. Así, algunas de las zonas que registran pérdidas de agua que no han sido resueltas están en Félix Bastán, en barrio San Cayetano; en Alejandro Aguado al 1021; en Liniers, entre Juan XXIII y Gargantini y en Mariano Moreno y Reconquista.
"Le propusimos a Aysam un proyecto para hacer las reparaciones con personal municipal y luego cobrarles el trabajo; incluso podría haber algún descuento por el agua utilizada en plazas y edificios públicos, pero no hemos tenido ninguna respuesta", explicó Mansur que agregó un dato más: "Con recursos propios el municipio realizó dos perforaciones en la ciudad y cobra a Aysam por el uso del agua. Sin ese recurso extra, el departamento estaría hace tiempo en emergencia".
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