Tras declarar a Vilma Martínez como Huésped de Honor, el intendente Breitenstein y la diplomática efectuaron una visita al portaaviones nuclear "USS Carl Vinson".
Por su parte, la doctora Vilma Martínez, expresó al jefe comunal la intención de continuar fortaleciendo las relaciones institucionales entre la embajada estadounidense y Bahía Blanca, a la que definió como "una ciudad estratégicamente importante por su potencial productivo e industrial".
El jefe comunal y la diplomática, junto con una comitiva integrada por autoridades militares, encabezados por el subjefe del Estado Mayor de la Armada, vicealmirante Benito Rótolo, funcionarios de la embajada de los Estados Unidos e invitados especiales, también efectuaron una recorrida a bordo del portaaviones nuclear "USS Carl Vinson".
Hasta el lugar en que se encontraba la imponente nave (de 333 metros de eslora, 74 metros de altura y un ancho de 78 metros, con capacidad para transportar 60 aviones y 15 helicópteros, además de una tripulación de 5.000 miembros), ubicada a unas 90 millas náuticas de nuestra ciudad, la comitiva se trasladó en un avión C-2 de la Aviación Naval de los Estados Unidos.
La visita del "Carl Vinson", que acaba de desempeñar misiones humanitarias en Haití, se enmarca dentro de su periplo hacia el océano Pacífico, donde será asignado a la base aeronaval de North Island, en San Diego (California).
Anteriormente, tenía su puerto base en Norfolk, Virginia, sobre el océano Atlántico, y durante el año pasado fue sometido a una intensa revisión tras un cuarto de siglo en operaciones.
Ahora, destinado a la Flota del Pacífico, la nave que lleva el nombre de un destacado congresista por el Estado de Georgia, comenzó su derrotero hacia su nueva base.
Sus enormes dimensiones imposibilitaron el cruce del continente por el Canal de Panamá, obligándolo a tomar la ruta del Cabo de Hornos.
Tras 18 días en Haití, en enero pasado, el buque emprendió su viaje hacia el sur y estuvo la semana pasada en Río de Janeiro, donde tomó parte de ejercicios conjuntos con efectivos militares del Brasil.
El barco continuará su derrotero hacia el sur, acompañado por una escolta que integran el crucero "Bunker Hill" y naves de apoyo que forman parte del Carrier Strike Group 1.
Quienes ayer tuvieron la oportunidad de visitar el portaaviones, cuyo costo está estimado en 3.800 millones de dólares, pudieron disfrutar de un espectáculo aéreo en el que se desarrollaron ejercicios de ataque y escape bélico, rescate en el mar y a bordo, a cargo de helicópteros, y una magnífica demostración de versatilidad de vuelo por parte de aviones Hornet y Súper Hornet, la última joya de la aviación estadounidense.
Tras compartir un almuerzo y una recorrida por los nueve pisos que conforman la nave, incluyendo el puente de mando, la comitiva regresó a nuestra ciudad a media tarde de ayer.

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