La escuela, las copas de leche y el esfuerzo de todos los vecinos se unen día a día en contra del prejuicio social. Jóvenes que estudian en la universidad, el trabajo contra la droga y el mantenimiento de las calles son algunos de los ejes que guían este proyecto para crecer
Contra una imagen negativa que se ha formado de Ciudad Nueva, organizaciones sociales, escuelas, copas de leche y el espíritu de muchos vecinos se unen para demostrar que el barrio quiere crecer. Lo que en un momento se constituía como 400 Viviendas hoy ha crecido, y en algunos terrenos viven más de un grupo familiar. Los proyectos se multiplican y se suman los trabajos para mejorar el sector.
Bustos coordina los nocturnos que funcionan en el mismo edificio donde dicta sus clases el colegio Madre Teresa de Calcuta, y asegura que la escuela “forma parte del día a día, nos cuesta mucho contener a los alumnos; a principio de año tenemos matrículas importantes y después van abandonando, por lo que tenemos que salir a buscarlos después de las vacaciones de julio”. Señala que esto depende de lo que significa la educación para quienes asisten al establecimiento, “ellos tienen muchas situaciones familiares y laborales que hacen que la escuela no sea una prioridad directa”, explica.
- ¿Sienten que existe un prejuicio de lo que es Ciudad Nueva desde otros sectores de Río Cuarto?
- Sí, estos imaginarios repercuten mucho a la hora de salir del barrio, y se ha transformado en un gueto. Especialmente cuando salen a buscar trabajo, o con alguna actividad con el carro, como cuando estaban en el barrio viejo, sienten bastante esa visión.
- Siempre se habla de una sensación de inseguridad, ¿ustedes la perciben?
- No, tenemos una percepción distinta. Nosotros trabajamos de 18 a 21, y muchos creen que es por evitar casos de delincuencia, pero en realidad está relacionado a que por ley no se puede tener una escuela abierta fuera del horario de transporte, y aquí pasa el colectivo hasta las 21. Desde que abrimos la escuela hemos planteado la necesidad de cambiar el paradigma, porque la seguridad e inseguridad tienen que ver con cómo uno ve al otro y cómo lo trata. Contrariamente a encerrarnos, nosotros mantenemos las puertas abiertas hasta la noche. No tenemos miedo ni generamos desconfianza, y la gente nos responde.
“Nosotros creemos que no hace falta más control policial para el barrio, sino que haya más contención para el pibe, que son los que necesitan más respuestas porque la mayor parte está sin trabajo”, completó el docente.
Por su parte, Inés Luna recordó todo lo que luchó para levantar su copa de leche en el corazón del barrio. “Todos saben que esto era un basural y con mucha dedicación fuimos levantando el salón”, dice respecto del espacio en el que más de 200 chicos del lugar todas las semanas comparten numerosas actividades.
“El trabajo en el barrio apunta a luchar para que los niños lleguen a ser los jóvenes que todos esperamos, y para eso tenemos que tener el ejemplo, los modales, el trabajo”, reflexiona la pastora evangelista, que a través de la religión busca dar contención a los pequeños. “No todo el mundo es malo, hay muchos papás que trabajan y se esfuerzan por sus hijos”, considera.
- ¿Cuáles son las problemáticas sociales que tienen mayor presencia en el barrio?
- Los malos hábitos, las adicciones, por eso cuando podemos trabajar mejor es cuando la gente se acerca para sumar, para hacer algo mejor por el barrio. De todas formas, son problemáticas que se ven en otros puntos de la ciudad.
- ¿Cuál es su visión de Ciudad Nueva?
- Tengo una visión positiva, un horizonte diferente, por eso es que estoy trabajando aquí.
Tenemos que darle a cada cosa el valor que tiene; los chicos cuando vienen a la copa de leche lo primero que hacen es orar. Chicos, cuando vinieron, ¿por quién oraron? -les preguntó a los pequeños ahí reunidos- ‘Por la gente del barrio, por nuestras familias, para que a nadie le falte la comida’ -le respondieron en coro. El corazón de los niños comienza a trabajar desde esta área y espero que el día de mañana sean hombres que sepan cómo tratar a su familia y que deben trabajar -completó Luna-.
“Parece una ciudad olvidada”
María Novillo es una de las integrantes de la mesa barrial que conforman numerosas organizaciones del lugar para “pelear por los mismos objetivos”. Entre otros pedidos, se mantiene el de que las líneas de colectivo 7, 10 y 11 amplíen sus horarios y recorridos, “porque después de cierta hora no pasan, y si se te enferma un chico por la noche no podemos llevarlo al hospital, somos todas familias trabajadoras”, indica.
Al igual que otros vecinos, Novillo destaca que no son todas negativas las noticias vinculadas al barrio: “Tenemos 15 chicos que están yendo a estudiar a la Universidad, aunque cada vez se les hace más difícil porque el Boleto Estudiantil no les sirve para sus estudios, tienen que tomarse dos colectivos para llegar y por lo tanto deben pagar la mitad, porque el programa sólo les paga un viaje por día”, comentó sobre el esfuerzo que hacen estos jóvenes.
Explicó que, en tanto, esperan desarrollar reuniones con los chicos del barrio y el rector de la UNRC, Marcelo Ruiz, para incentivar a más jóvenes a que sigan una carrera universitaria.
“Hay un prejuicio contra el barrio, la gente cree que es tierra de nadie, y por eso los chicos no pueden conseguir trabajo, los rebotan cuando saben que son de allí. Sin embargo, como en todo barrio hay grupos que pueden llegar a generar problemas, pero el resto no es así, somos todas personas que nos levantamos día a día para salir a buscar el pan”, sentenció Novillo.
- ¿Son serios los problemas que tienen con las drogas?
- Hay casos, pero no nos facilitan los tratamientos que se necesitan, porque son costosos. ¿Cómo podemos hacer para sacarlos de las adicciones si sus padres son albañiles o empleadas domésticas y no tienen como para pagar un tratamiento? No nos sirve el trabajo de prevención para estos casos, son chicos jóvenes y cada vez hay más. Se los aísla y se los lleva a la delincuencia para poder pagar el consumo.
- Algo que es remarcable tiene que ver con la limpieza que se observa en las calles del barrio.
- En verano tuvimos problemas con los basurales, por eso hicimos un trabajo en conjunto entre todos los que vivimos en el lugar. Se hizo un trabajo de concientización de los chicos del colegio, que recorrieron las casas, y juntos se habló de mantener el barrio.
- ¿Qué expectativas tienen por el crecimiento del sector con los loteos Castelli 1 y 2?
- Creemos que eso puede ayudarnos a avanzar en los proyectos que tenemos con
respecto al colectivo y los servicios. Sucede que el barrio es una ciudad nueva, pero a veces parece una ciudad olvidada.
El accionar del Municipio
“Hemos tenido reuniones con referentes de Ciudad Nueva y varias áreas del Municipio, como Cultura, Desarrollo Humano, Niñez, Derechos Humanos y Desarrollo Social, con el objetivo de trabajar en base a las iniciativas de los vecinos del barrio”, indicó Gonzalo Parodi, subsecretario de Desarrollo Social del Municipio.
Explicó que a partir de esto, se han programado charlas para familiares por las adicciones, talleres deportivos, un talller de cocina para adultos y nuevas reuniones “para avanzar en base a las necesidades del lugar”, dijo.
Además, Parodi indicó que se seguirá apoyando a los actores que están en el barrio y la presencia en el territorio del equipo de Salud, Deportes y los demás programas sociales. Finalmente, dijo que se realizarán actividades culturales, en base a la buena recepción que tuvo el circo en las vacaciones de invierno.
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