La Ciudad despertó con explosivos festejos en el “último primer día”

La Ciudad despertó con explosivos festejos en el “último primer día”

En algunos barrios hubo reclamos de los vecinos.

Bombas de estruendo, bailes callejeros, bengalas, alguna movida “amigable” con los vecinos y la clausura de un boliche caracterizaron los festejos del “último primer día” de clases para centenares de estudiantes secundarios de la Región que arrancaron ayer el ciclo lectivo.

En varios puntos del casco urbano platense, la celebración se desató en las últimas horas del domingo; en otros, arrancó cuando el cielo matinal ya tomaba el color blanquecino que precede a la salida del sol.

La euforia de los futuros bachilleres le puso adrenalina a la madrugada, y desveló a quienes viven en las inmediaciones de los colegios; en este sentido, se escucharon quejas desde 44 entre 29 y 30, diagonal 78 entre 5 y 6, 6 entre 41 y 42, y 28 y 60.

La noche transcurrió sin incidentes de relieve y con una fuerte presencia de fuerzas de seguridad e inspectores comunales (ver aparte). Sin embargo, la utilización de pirotecnia y las improvisadas batucadas no dejó dormir tranquilos a muchos.

Vecinos de 29 y 44, por caso, expresaron que “los pibes se juntaron en la cuadra del San Cayetano a las 5 y media, y empezaron con bombos, petardos y griterío en continuado durante dos horas, como lo vienen haciendo todos los años”.

Frente al Eucarístico, pionero en instalar la moda de festejar el “último primer día”, los chicos cortaron bien temprano la diagonal 78 con cintas plásticas y bailaron revoleando banderas y remeras, bengalas en mano, liberando humo de colores.

UNA PROPUESTA “DIFERENTE”

Dispuestos a demostrar que es posible divertirse sin quebrar barreras de convivencia ni legales, los chicos del Misericordia danzaron, cantaron y marcharon vestidos con remeras azules con el número 76 en el pecho -en sintonía con la promoción que integrarán-.

La idea surgió del seno de la comunidad educativa en septiembre del año pasado. “Consideramos que el festejo tiene que resignificarse, ya que una noche de alcohol es lo más alejado a la finalización de la escolaridad”, se indicó.

En el encuentro, que se inició en las instalaciones del colegio de 4 y 44, tocaron los ascendentes rockeros locales Muerte al Tío Cosa, hubo un dj, gaseosas, y cena a la canasta. Finalmente, los estudiantes se trasladaron a plaza Moreno para cantar y saltar, y regresaron al colegio en un micro que aportó la Comuna.

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