Lo dice la arquitecta y urbanista María Inés Méndez Ferla, en relación a las obras provinciales.
"El desarrollo urbano de la ciudad es un desastre porque no hay planificación. Lo que se debe hacer son estrategias urbanas continuas y que funcionen de arriba a abajo y de abajo a arriba para que todos los sectores de la sociedad estén involucrados y haya retroalimentación. Y esto sólo se logra con voluntad política", dijo la profesional.
Para ella, lo que los gobiernos han hecho es justamente los contrario. Con "oídos sordos" impusieron obras que son monumentos aislados y se dedicaron a problemas específicos sin tener en cuenta una visión global de la sociedad y la ciudad. "El urbanismo es una ciencia política porque toca a la sociedad y quien evade a la sociedad no puede hacer un buen urbanismo. El Centro Cívico, por ejemplo, es una obra arquitectónicamente maravillosa pero no contempló los problemas de la congestión de la red vial, el estacionamiento, el del transporte público de pasajeros que hay ahora", sostuvo.
A esto se suma, aseguró Méndez Ferla, el negocio de las inmobiliarias que, como cualquier empresa, buscan ganancia pero no se preocupan de, por ejemplo, si su edificio o construcción va a entorpecer el tránsito o si va a traer problemas de aireación o de iluminación. "Y todo eso es posible de hacer, porque la normativa urbana lo permite", concluyó.
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