En Río Gallegos proliferan los basurales clandestinos, más allá del conflicto municipal que afecta hace más de una semana el servicio de recolección de residuos domiciliarios, la decisión del Ejecutivo municipal de implementar un operativo de contingencia y las repercusiones y observaciones desde la Subsecretaría de Medio Ambiente de la provincia.
En un sector frente a verdaderas mansiones y plantas frigoríficas, frente a uno de los faros más alejados al final de la avenida Almirante Brown, hay quienes eligen desprenderse de sus residuos, quizá para no tenerlos a la vista, frente a sus propias viviendas, por aquello de “ojos que no ven corazón que no siente”. En todo caso, solucionando sólo su problema, pero perjudicando al resto de la ciudad.
En otro sector de la ciudad, al final de la avenida Gregores, por el ingreso hacia la usina de río Chico, al lado de un circuito que es utilizado para la práctica de manejo, una cantera fuera de servicio es utilizada como vaciadero. Muchos vecinos del sector se quejan porque otros llegan en camionetas a depositar bolsas de residuos, escombros, chatarra y todo tipo de residuos, sin que exista ningún control.
En efecto, en el lugar existen además de bolsas de residuos domiciliarios, otros que están tipificados entre los residuos peligrosos, como los aceites de automóvil, que evidentemente corresponden a desperdicios generados por talleres mecánicos o lubricentros y tubos fluorescentes, cuando existe clara legislación al respecto.
La pregunta es quién controla, y la respuesta nos remite en forma primaria a la autoridad de aplicación de la Ley Provincial de Residuos Peligrosos Nº 24.051/92, que es la Subsecretaría de Medio Ambiente. Tampoco está exento de responsabilidad el municipio y su Agencia Ambiental.
Definitivamente, productos alquitranados y desechos de aceites están contenidos en los anexos de la legislación entre los residuos peligrosos, aquellos que pueden causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general.
En nuestra ciudad, desechos de esas características, junto con bolsas y bolsas de residuos, chatarra, escombros y basura de todo tipo, color y porte, forman parte del paisaje natural en un sector que, paradoja, además conduce al ingreso de la Reserva Costera Urbana de nuestra ciudad. Ante
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