La ciudad convertida en fuego

Temperaturas altísimas -con una sensación térmica que casi llegó a los 50 grados- fue el panorama de la histórica jornada de ayer, en la que la mínima fue la más alta en los últimos 106 años. Para mitigarlo, la ribera local tuvo una gran concurrencia

La sofocante jornada de ayer no va a pasar al olvido rápidamente, todo lo contrario. Es que cuando se quiera comparar, se lo hará con la del jueves 23 de enero de 2014, cuando la temperatura mínima ascendió a 29,3º, lo que marcó un récord luego de 106 años.

Desde primera hora de la mañana de la víspera se especulaba con una jornada de mucho calor en la ciudad y ese pronóstico no escapó a la realidad, ya que los distintos observatorios meteorológicos registraron que ayer se produjo el récord mencionado.

Lo curioso fue que la mínima de 29,3 fue a la 1 de la madrugada y de ahí en más continuó subiendo a lo largo del día. Y por supuesto, buena parte de los quilmeños se acercó a la costa buscando más frescura.

Un verdadero horno

En un verdadero horno se convirtió ayer Capital Federal y el Gran Buenos Aires y con el correr de las horas, el calor se hacía más intenso y tuvo su pico máximo en la media-tarde de ayer, cuando el termómetro marcaba una temperatura cercana a los 38 grados reales, con una sensación térmica que alcanzó 47,2º -en algunos lugares llegó a los 50 º- con un porcentaje de humedad muy alto que volvió casi irrespirable el aire, notándose aún más en sectores más cercanos al Río de la Plata.

Más sobre el final del día se esperaban las lluvias fuertes y sobre todo mucho viento, lo que según los expertos traería el alivio con un importante descenso de la temperatura.

La ribera quilmeña, el lugar elegido por mucha gente

Las calles vacías en la mayoría de los sectores de Quilmes funcionaron como un verdadero "tester" de la temperatura que ayer puso a la ciudad en llamas. Según la página www.climasurgba.com.ar, que brinda los datos actualizados en Quilmes, marcó como máximas que casi rozaban los 50 grados.

Así fue que buena parte de los quilmeños eligieron la zona de la ribera para buscar alivio a las altísimas temperaturas. Es por eso que en la costa local, rodeados por espesas nubes que nunca se decidían a brindar la apreciada lluvia, se pudo observar, otra vez, a gran cantidad de personas que buscaban refugiarse bajo los árboles, mientras que otros optaron por ingresar a las contaminadas aguas del Río de la Plata con todos los riesgos que ello conlleva.

Por otra parte, el aire acondicionado, los ventiladores (aquellos que no sufrieron el corte de luz de la ineficaz Edesur), la sombra y las piletas fueron el alivio que encontró otra porción de quilmeños. También hubo gran concurrencia a los complejos de cines. Todo sirvió para pasar la histórica jornada de calor, que al igual que en diciembre, sorprendió a todos buscando fresco.

En cuanto a los servicios, en parte se vieron afectados ante la atípica jornada meteorológica, como los trenes, que por el intenso calor suspendió algunas frecuencias por el dilatamiento de vías, tales los casos de las líneas Sarmiento, Mitre y parte del ferrocarril Roca.

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