La ciudad, cada vez más arriba

En San Martín y Brandsen se construye un edificio de 19 pisos, que será el tercero en altura de Bahía Blanca. Además, el proyecto tendrá algunas características inéditas a partir del aprovechamiento de las normativas vigentes. Mario Minervino "La Nueva Provincia"

Luego de casi 50 años, la ciudad va a incorporar a su trama urbana un edificio de 19 pisos, como resultado de un proyecto que sumó premios urbanísticos --que le permitieron adicionar metros cuadrados y elevación-- y que además se compone de una propuesta poco habitual, cual es la de destinar la esquina a la materialización de una plaza de uso público.

El emprendimiento comprende un complejo, ya en ejecución, ubicado en la esquina de Brandsen y San Martín, organizado en dos bloques: un edificio tipo placa, de cuatro pisos --destinado a oficinas--, y una torre de 19 pisos, destinado a alojar 58 departamentos, 52 de un dormitorio y 6 de dos dormitorios. El conjunto está armando en "L", desmaterializando la esquina para dar lugar a un espacio público que funciona a su vez como atrio de acceso.

La obra ocupará un lote de terreno que de esta manera abandonará su condición de "baldío", que mantiene desde hace más de 30 años, cuando se demolió la casona donde funcionara la Casa Drysdale, al tiempo de potenciar un sector postergado que desde el municipio se pretende impulsar a partir de otorgar determinados beneficios que lo hagan más ventajoso para los inversores.

La cantidad de pisos del bautizado edificio Zeus surge de obtener un 30% de metros cuadrados adicionales a los que establece el Código de Planeamiento Urbano (CPU) para el área, obtenidos a partir del retiro de la línea municipal de la torre sobre calle Brandsen --lo cual genera un ensanche de la vereda--, situación que además se permite al ser una arteria binaria, para la cual se prevé su futuro ensanche.

Por otra parte, se ganó un piso más en la placa de oficinas, al obtener la posibilidad de ocupar cierta parte del Centro Libre de Manzana a cambio del proyecto de desarrollar la plaza en esquina.

Ese espíritu se corresponde con la propuesta --todavía en estudio-- de modificación del CPU, que pretende que los edificios en altura desarrollen este tipo de resolución de la planta baja.

En cuanto a la terminación de los edificios, el bloque destinado a oficinas será completamente vidriado, mientras que la torre de viviendas recibirá un revoque tradicional con una terminación de material texturado.

Línea a escala. El CPU vigente en Bahía Blanca desde la década del '70 --con algunas modificaciones y actualizaciones posteriores-- estableció que los edificios no pueden exceder los 15 pisos. Esta decisión no responde a cuestiones técnicas o constructivas, sino que fue el resultado de una lectura realizada por profesionales de planeamiento urbano por la cual esa altura fue considerada la "adecuada" para la escala de nuestra ciudad.

Si se asume que las obras en altura tienen un alto grado simbólico --funcionan como símbolo de poderío, progreso o presencia política, empresarial o social--, Bahía Blanca fijó esa "línea de cielo" como gráfica de su escala.

Sin embargo, antes de que se adoptara ese criterio, la ciudad ya había comenzado a quebrar su "chatura" con la aparición de los primeros "rascacielos". Sin una normativa que rija ese tipo de edificación, las propuestas no tuvieron otro límite que el criterio de los profesionales o inversores. En las décadas del '50 y del '60 surgieron las alturas máximas de esta tipología edilicia.

El edificio Estomba, de Estomba 145, inaugurado en 1965, establece con sus 23 pisos y 74 metros, el tope para un inmueble local. En segundo lugar se ubica la Torre Valentín Alsina, de Alsina y San Martín, con 21 pisos; tercero el edificio Caviglia, de 1967, Sarmiento y San Martín, 18 pisos; y el Taberner, de 1959, Brown y O'Higgins, con 16 pisos. Ninguna de estas obras cuenta con cocheras, ya que no era una exigencia de la normativa vigente.

Como curiosidad, existe una entidad dedicada a establecer de manera oficial la altura de los edificios del mundo. El criterio utilizado es que "las antenas sobre azoteas no cuentan en esa altura", salvo que sean parte del diseño original.

Con ese recurso el arquitecto argentino César Pelli logró, en 1989, liderar, por algunos años, el ranking de los edificios más elevados del planeta, al colocar como remate de sus torres gemelas de Kuala Lumpur, en Malasia, unas agujas metálicas.

Si adoptamos ese criterio, el Taberner dispone de un mirador, de 10 metros de altura y, sobre este, un mástil de 11 metros. Sumando estos elementos, la altura del edificio alcanza los 83 metros, lo cual lo ubicaría al frente de esta carrera en Bahía Blanca. El Caviglia, en cambio, no puede sumar la antena que fuera del Canal 9 --que añadiría 60 metros a sus 64 metros propios-- ya que la misma fue colocada a posteriori.

A este listado se agregaron, en 2012, dos edificios ubicados en la primera cuadra de calle Caronti: el Nostradamus, de 17 pisos, y la Torre Caronti, de 18. Ambos casos adosaron pisos a partir de emplazarse en una calle binaria y adoptar un retiro de la línea municipal.

Tan altos como se quiera

Según los cambios para el CPU que analiza el municipio, Bahía Blanca contará con un área especial donde no habría límites de altura para los edificios. Esa zona sería la que conforma la avenida Parchappe, entre Darwin y Falucho, que contaría con su propia zonificación para permitir este tipo de emprendimientos. En 2007 un estudio de arquitectura local presentó un proyecto --impulsado por inversores porteños-- de una torre vidriada de 30 pisos a ubicarse en Corrientes y Darwin, aunque la propuesta no pasó de ser un mero anuncio.

A sus pies tendrá una plaza

Con casi 150 metros cuadrados, la plaza que se generará en la esquina de Brandsen y San Martín conforma una propuesta inédita para nuestra ciudad.

"Es una plaza urbana, de uso público, que potencia al conjunto e integra al entorno, sobre todo al edificio que fuera de la Química Estrella, generando un área arquitectónica-urbana de relevancia", mencionó a este diario la arquitecta Lucía Piccolini, autora del proyecto junto al arquitecto Nicolás Trellini.

Hay que remontarse a 78 años atrás para encontrar un espíritu similar para el tratamiento de una esquina. Eso ocurrió con el Edificio Cisneros (1935) en Zeballos y Portugal --el primero con la morfología propia de un edificio moderno-- que tiene resuelta su esquina con una singular "área semi-pública", a partir de un pequeño jardín que además se relaciona con la vecina Plazoleta Payró. "Es un primer paso hacia la soñada ciudad jardín", explicó el ingeniero Guillermo Martín, autor del proyecto.

El Edificio Sancor, en Zelarrayán al 200, es otro de los pocos ejemplos locales donde se atendió el tratamiento de la planta baja, generando un espacio público. En ese caso la torre tiene un importante retiro de la línea municipal y se trabajó a nivel de suelo una plaza seca, rodeada de locales comerciales y con una rica vegetación.

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