Pintadas en las paredes, carteles que obstruyen la visión de semáforos, pancartas colocadas en puentes, pasacalles y afiches pegados en postes, son algunas de las irregularidades que más se observan.
Justamente, los artículos 44, 45, 46 y 47 de esa legislación municipal detallan los lugares permitidos y los que no para colocar afiches y propaganda política, aclarando que deberán ser removidas dentro de los 15 días posteriores al acto eleccionario.
Entre los autorizados se encuentran los muros o tapias que encierren exclusivamente lotes baldíos; los espacios gratuitos de publicidad determinados por la Municipalidad; en el caso de los muros, tapias y cercas de inmuebles edificados de propiedad de particulares, sólo con autorización de sus propietarios extendida por escrito ante autoridad policial o escribano público.
Respecto a las pancartas, se habilita su colocación unos 45 días antes de las elecciones en las columnas de alumbrado público, siempre y cuando sean removibles o desmontables y a una altura no mayor de los tres metros. En cambio, se prohíben los pasacalles de cualquier tipo. Tampoco se podrán utilizar pinturas indelebles o cualquier otro elemento que impida su posterior limpieza sin afectar revoques o revestimientos. Según había informado el propio intendente, las multas irán de los dos mil a los 10 mil pesos y de los cuatro mil a 20 mil pesos, según la sanción que aplique el Tribunal de Cuentas.
Si bien desde el municipio se ratificó los controles realizados en distintos puntos de la ciudad (que comenzaron incluso antes del lanzamiento oficial de la campaña) también se reconoció que existe una gran indisciplina por parte de la militancia y de mucho de los partidos políticos que vuelven a colocar las propagandas en lugares incorrectos.
Además, tal cual lo muestran las imágenes publicadas, en esta campaña se repite un hábito común en tiempos electorales: la colocación de carteles de algunos partidos encima de la cartelería estática contratada por otras fuerzas políticas a privados.

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