Circulan muchos camiones y está llena de baches y pozos. Adelantaron que van encarar un plan de mejoras
Baches, grietas, falta de iluminación, accidentes viales y tránsito cada vez más intenso, se combinan en el tramo de la calle 11 (467) que une camino General Belgrano con la ruta 36, y genera numerosos reclamos de los vecinos que a diario circulan por ese barrio de City Bell. Históricamente, cuentan en la zona, se trató de un tramo de moderada circulación de vehículos. Pero desde que se completaron los trabajos de pavimentación del segmento que desemboca en la ruta 36, la fisonomía del barrio cambió sustancialmente: hoy es un corredor de tránsito muy fluido (hay muchos camiones) que ya da clara señales de deterioro. Los frentistas afirman que no bien se completaron los trabajos de pavimentación se notó un significativo incremento en el paso de automovilistas, que aprovechan esa arteria para unir el camino Belgrano o el Centenario con la ruta 36. A pesar de que el trayecto está sembrado por numerosos baches y “parches” en el pavimento, los vehículos circulan a altas velocidades. “Los autos van demasiado rápido, a pesar de que está lleno de pozos. Nos hemos cansado de pedir a la Municipalidad que ponga lomos de burro”, comentó María José, una vecina de la zona cercana al Country Grand Bell, que tiene como costumbre salir a correr a la vera del camino. “También reclamamos iluminación, porque han aumentado mucho los robos”, dijo la mujer, y agregó que especialmente los fines de semana la zona se convierte en blanco de bandas de motochorros. A medida que el camino se extiende hacia la ruta, la urbanización deja lugar a una zona de quintas y chacras de productores locales. Cuando se terminó la nueva pavimentación, esos productores dejaron de ser los únicos en circular con sus camiones por la calle 11; el número de vehículos se multiplicó, aunque los habitantes de la zona dicen que la traza no está preparada para eso. La presencia de grietas, lomadas y, en los casos más extremos, de verdaderos “cráteres”, hacen que transitar esa arteria sea todo un desafío. Especialmente peligrosa, aseguran, es la sección a la altura de 160, denominada entre los vecinos como “la curva de la muerte”, en referencia a un punto donde la traza dobla en un ángulo muy cerrado y una construcción bloquea por completo la visión del que conduce. Allí se produjeron innumerables accidentes en los últimos años. Otro factor es que por la escasa iluminación y el temor a los robos, esperar a la noche en las paradas de colectivo representa una situación incómoda y angustiante. “El arreglo del camino no nos significó mucho, porque salir podíamos salir, y en cambio ahora los ladrones tienen un corredor de salida para huir más rápido”, expresó una vecina. PROYECTAN RECUPERARLA En ese marco, fuentes comunales adelantaron que para lo que queda del año, proyectan un trabajo de mejora integral, que incluirá la restauración a nuevo de secciones enteras entre 28 bis y 148. También, a pesar de que gran parte del camino cumple funciones de ruta, la delegación municipal de City Bell y la Secretaría de Control Urbano planean instaurar controles de peso para asegurar la preservación de la vía pública.
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