El Concejo y el Colegio Inmaculada impulsan un proyecto que recopilará las vivencias de Jorge Bergoglio entre 1965 y 1966. La propuesta se sumará a los recorridos turísticos de la ciudad
Se trata de un trabajo que involucrará a la comunidad de la escuela y que será supervisada por docentes del colegio y el equipo técnico del Concejo con el objetivo de desarrollar un circuito destinado a quienes visiten la capital provincial y a la comunidad santafesina en general. Leonardo Simoniello, como presidente del cuerpo legislativo y el rector de la institución, Leonardo Nardin S. J., firmaron el convenio que pone en marcha la propuesta.
Cabe recordar que Jorge Mario Bergoglio, hoy Papa Francisco, en 1965 llegó al Colegio Inmaculada Concepción, cuando aún era maestrillo y todavía no estaba ordenado como sacerdote. Permaneció allí hasta finales de 1966 y la promoción de ese año lo tiene muy presente porque con la mayoría de los egresados siguió cultivando una gran amistad a pesar de ser hoy la máxima autoridad de la Iglesia católica.
De qué se trata la iniciativa
La Manzana Jesuítica comprende a la Iglesia Nuestra Señora de los Milagros y al Colegio Inmaculada Concepción formando parte del Casco Histórico de la ciudad donde se encuentran emplazados algunos de los edificios más emblemáticos como el Museo del Colegio, el Observatorio, la Biblioteca, el Patio de los Naranjos y el Patio de Clausura. El Proyecto tiene como principal objetivo la puesta en valor del patrimonio arquitectónico, cultural e histórico de Santa Fe a través del desarrollo y creación de un atractivo turístico que abarque la denominada Manzana Jesuítica y se resalte en ella la figura del Papa Francisco.
Entre los objetivos se destacan crear una red de trabajo con todos los actores involucrados en el proyecto; generar un espacio permanente, donde se realce en imágenes las costumbres y pautas culturales jesuíticas. Además de complementar con un relato de la vida de Jorge Bergoglio; e incorporar La Manzana Jesuítica a la diversidad de propuestas turísticas con las que ya cuenta la ciudad de Santa Fe.
La primera etapa de la metodología de trabajo será investigar las vivencias personales del Papa Francisco y se recabará documentación vigente que refiera a su estadía en la ciudad así como también objetos e indumentarias de aquellos años.
Para ello se propone hacer un Focus groups (se trata de una técnica de recolección de datos ampliamente utilizada por los investigadores a fin de obtener información acerca de la opinión de determinadas personas) con ex alumnos y personal del colegio durante los años 1965 y 1966. También se harán entrevistas personales con quienes se relacionaron con Jorge Bergoglio; y por último se hará una recopilación documental y fotográfica de su estadía en Santa Fe. Luego, en una segunda etapa, con el material investigado a lo largo del trabajo de campo, se realizará la ambientación del lugar, edición de videos, audios y la señalización e identificación del atractivo turístico: y por último, se concretará el armado y puesta en escena del circuito con los pasos de Francisco y una muestra permanente.
Anécdotas y recuerdos
“Queremos investigar la vida del Papa Francisco en este lugar; esto también significa dialogar con los amigos y alumnos para que nos cuenten sus anécdotas. En la vida de Francisco seguramente el Colegio Inmaculada tuvo un lugar importante. Por eso es que firmamos este convenio de colaboración que fundamentalmente tiene que ver con trabajar con los chicos de la propia escuela, pero también con gente que está vinculada al Concejo y a la Municipalidad”, fueron las palabras elegidas por Leonardo Simoniello para referirse al tema.
Por su parte, el rector del Colegio Leonardo Nardin resaltó que “el patrimonio que dejó Francisco es sobre todo humano”. El sacerdote aseguró que el Colegio cambió mucho en lo edilicio desde la época en que vivió allí el Papa: “Por ejemplo, en el patio en el que hoy se ven aulas del colegio secundario, antes era la casa de los jesuitas y allí Jorge Bergoglio se levantaba, caminaba el pasillo rezando el rosario. Allí pensaba, sufría y gozaba en cada uno de los rincones. Ciertamente éste fue un lugar clave para él y lo que continúa teniendo en su corazón es el cuadro de la Señora de los Milagros”. Y para terminar, confió: “A mí personalmente me envió una carta para que salude a la Señora; en la misma, me contó que, desde su estadía en Santa Fe, lo acompaña siempre una estampita de la Virgen y hoy la tiene en su pieza en el Vaticano”.

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