Rambo -Silvester Stallone- corría en los años 80 por las montañas de Afganistán a la caza de comunistas ayudando a los, con perdón, freedom fighters -los secuaces de Bin Laden, los mismos que ahora duermen, por decir algo, en Guantánamo-. Bond, James Bond, fue durante décadas, cuando los martinis y las exuberantes mujeres le dejaban tiempo, un perseverante luchador contra comunistas y terroristas al servicio de su Majestad. Pero como la crisis lo domina todo, el cine ha encontrado ya el nuevo malo de la película. Atención señores banqueros: una nueva hornada de cineastas los ha puesto en la mira de sus cámaras.
La Berlinale la inauguró "The International", una película del alemán Tom Tykwer en la que el británico Clive Owen -agente de Interpol- y la estadounidense Naomi Watts -fiscal-, luchan contra la corrupción de un banco que manipula los mercados de deuda. Según la prensa, esta nueva ola de cine político es, en parte, obra de George W. Bush -aunque cueste culparlo de algo creativo-. La razón es que su política provocó guiones primero contra la guerra de Irak y ahora contra la crisis.
Tres películas -Mammoth, Lille Soldat y Eden is West- retrataron lo peor de la emigración. Ahí se ve la pesadilla de quienes no tienen papeles en Europa, de quienes temen ir al médico por temor a una denuncia, y de aquellos que se estrellan contra los muros europeos que intenta tranquilizar sus miedos racista.
Un film del alemán Hans-Christian Schmid pone el dedo sobre la difícil integración europea y las diferencias entre la Alemania rica que envía las sábanas sucias de sus hoteles de lujo a lavar a la Polonia pobre. Y "The Shock Doctrine" acusa a los gobiernos occidentales de usar la crisis y las guerras para esparcir el miedo y beneficiar a las grandes empresas ante la pasividad de unos ciudadanos aterrorizados porque en Washington murieron 3.000 personas en un día y que no recuerdan que cada día mueren de hambre 14.000 niños en Africa. O como dijo el escritor Henning Mankell, del jurado en Berlín, la crisis afecta más a los pobres, pero pocos se ocupan de ellos. Un nuevo cine ha encontrado a un nuevo malo de película. Un malo que siempre estuvo ahí.
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