Son los primeros egresados de ese nivel en la escuela que funciona en el Penal 2, que este año tuvo 70 alumnos sumando los de la primaria. Redujeron "casi a cero" el analfabetismo.
El colegio del Establecimiento de Ejecución Penal 2 de Río Negro lleva dos años de funcionamiento brindando clases de nivel primario y secundario. En sus comienzos empezó precariamente y sin docentes, pero como relata López y los internos, "todos colaboramos" para levantar la escuela y llegar a la condiciones actuales: clases de nivel primario y secundario, de modalidad libre y a partir de este año, con cursadas regulares y docentes designados.
El avance es notorio y los resultados están a la vista: se bajó el nivel de analfabetismo "casi a cero" dentro del penal y ayer se entregaron los diplomas a los cinco primeros egresados del secundario.
El recorrido de los 70 alumnos que tuvo la escuela este año, deja una huella en todos y promete incidir de manera positiva: "al principio comienzan por el interés de la rebaja en la condena, pero al tiempo les termina interesando la educación", resalta el director del área, que también da clases de filosofía y literatura.
Walter Poblete, uno de los cinco egresados, remarcó que "saber te hace libre" y agregó que "cuando salga de acá va a ser otra cosa, porque voy a mirar y hacer las cosas de manera diferente".
La opinión de los internos es unánime: "la escuela es lo único positivo que se rescata de acá". Remarcaron el esfuerzo de muchos de ellos en conjunto con los docentes y esta oportunidad que hoy los tiene como principales impulsores de que "esto siga", porque "queremos que los que vienen atrás también tengan la posibilidad de poder venir a la escuela", agregaron.
La escuela genera otro ambiente muy distinto al pabellón, mientras allí corren otros códigos, el colegio "es un espacio de mucho respeto, donde no ocurre ningún tipo de incidente y las clases se dictan en armonía", clarifica López, sin dejar de destacar el contraste: "es un espacio de aire, se charla de otras cosas" con los internos.
Un sueño que comparten docentes y estudiantes del penal no es ambicioso ni disparatado, es tan sólo llegar a la universidad y que puedan tener un pabellón de estudiantes. López informó que fortalecer ese sueño ha sido posible gracias a la ayuda de Emilio Martínez, jefe del penal, y Martín Soria, intendente de la ciudad, y también agregó que "estamos trabajando con el ministro Di Giacomo sobre varios proyectos para el 2013".
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