Cinco presos de Roca recibieron su título secundario

Cinco presos de Roca recibieron su título secundario
Son los primeros egresados de ese nivel en la escuela que funciona en el Penal 2, que este año tuvo 70 alumnos sumando los de la primaria. Redujeron "casi a cero" el analfabetismo.

La escuela que funciona dentro del penal 2 de esta ciudad empieza a dar sus frutos: ayer egresaron los primeros cinco estudiantes secundarios y según informó Raúl López, director del área educativa de la cárcel, se redujo "casi a cero" el nivel de analfabetismo entre los internos. Los que obtuvieron su diploma son Miguel Alejandro León, Walter Poblete, Fernando Arroca, Ramón Quiroga y Abel Abraham.

El colegio del Establecimiento de Ejecución Penal 2 de Río Negro lleva dos años de funcionamiento brindando clases de nivel primario y secundario. En sus comienzos empezó precariamente y sin docentes, pero como relata López y los internos, "todos colaboramos" para levantar la escuela y llegar a la condiciones actuales: clases de nivel primario y secundario, de modalidad libre y a partir de este año, con cursadas regulares y docentes designados.

El avance es notorio y los resultados están a la vista: se bajó el nivel de analfabetismo "casi a cero" dentro del penal y ayer se entregaron los diplomas a los cinco primeros egresados del secundario.

El recorrido de los 70 alumnos que tuvo la escuela este año, deja una huella en todos y promete incidir de manera positiva: "al principio comienzan por el interés de la rebaja en la condena, pero al tiempo les termina interesando la educación", resalta el director del área, que también da clases de filosofía y literatura.

Walter Poblete, uno de los cinco egresados, remarcó que "saber te hace libre" y agregó que "cuando salga de acá va a ser otra cosa, porque voy a mirar y hacer las cosas de manera diferente".

La opinión de los internos es unánime: "la escuela es lo único positivo que se rescata de acá". Remarcaron el esfuerzo de muchos de ellos en conjunto con los docentes y esta oportunidad que hoy los tiene como principales impulsores de que "esto siga", porque "queremos que los que vienen atrás también tengan la posibilidad de poder venir a la escuela", agregaron.

La escuela genera otro ambiente muy distinto al pabellón, mientras allí corren otros códigos, el colegio "es un espacio de mucho respeto, donde no ocurre ningún tipo de incidente y las clases se dictan en armonía", clarifica López, sin dejar de destacar el contraste: "es un espacio de aire, se charla de otras cosas" con los internos.

Un sueño que comparten docentes y estudiantes del penal no es ambicioso ni disparatado, es tan sólo llegar a la universidad y que puedan tener un pabellón de estudiantes. López informó que fortalecer ese sueño ha sido posible gracias a la ayuda de Emilio Martínez, jefe del penal, y Martín Soria, intendente de la ciudad, y también agregó que "estamos trabajando con el ministro Di Giacomo sobre varios proyectos para el 2013".

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