Un hombre denunció en la jefatura de Gualeguay, alrededor de las 3 de la madrugada del viernes, que un grupo de amigos fue obligado a subir a un rodado, el cual arrancó perdiéndose de vista. La policía puso en movimiento a todo su protocolo de alerta con aviso a la justicia, mientras se procuraba por todos los medios ubicar el vehículo oscuro y a los menores, quienes fueron encontrados sin haber sido realmente secuestrados .
Al cabo de dos horas fueron localizados cuatro de los menores en la zona de la costanera, quienes se mostraron molestos ante la interrupción policial. Sin embargo en el lugar no se encontraba el jovencito cuyo padre había alertado sobre lo ocurrido. Tampoco estaban el automóvil negro ni el hombre que supuestamente se los había llevado. Por fortuna a los pocos minutos, en cinco esquinas fue interceptado un automóvil Ford Escort en el cual se conducía un menor de 16 años de edad, junto a otros menores entre los cuales estaba el hijo del denunciante. Se procedió a la retención del vehículo ya que quienes lo ocupaban no contaban con ningún tipo de documentación, además los menores deambulaban en forma descontrolada por la vía pública, en total contravención a la ley de transito, y con aparentes signos de haber ingerido algún tipo de sustancia excitativa o sicotrópica. Quedó determinado así que no había habido ningún secuestro.
Antecedentes violentos
La policía informó además que los supuestos secuestrados forman parte de la denominada “banda de la pelada” y han tenido serios problemas por conductas violentas. Basta con señalar el cobro de peaje a ocasionales transeúntes en calles Islas Malvinas y Colón, amenazas de muerte de la supuesta líder del grupo al jefe de Comando Radioeléctrico, a quien le dijo delante de sus propios padres, que cuando lo encontrara lo iba a “abrir”, es decir que iba a apuñarlo. Cabe señalar que dos de estos jovencitos fueron llevados hacia su domicilio por la funcionaria de minoridad en un móvil policial, en horas cercanas al mediodía del viernes, ya que los padres manifestaron no poder hacerse presentes para retirarlos de la jefatura. Ya en sus respectivos domicilios fueron entregados a sus hermanos mayores ya que sus progenitores “brillaban por su ausencia”.
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