Cinco horas de tensión por una toma de rehenes

Cinco horas de tensión por una toma de rehenes
Un policía acusado de abusar de una niña mantuvo de rehén a una familia. Fue a buscar a su ex pareja, que lo había denunciado, pero ella logró escapar. Llevaba una pistola y un cuchillo.
Posiblemente agobiado ante la idea de terminar preso, un policía de San Martín que está denunciado por abuso sexual, caminó en la madrugada de ayer con dos botellas con nafta, una pistola y un cuchillo hasta la casa de su ex pareja, la mujer que en 2011 lo acusó de haber abusado de una de sus hijas.

El hombre llegó a la vivienda cerca de las seis y como no encontró a la mujer que andaba buscando, decidió tomar como rehenes a las ocho personas que a esa hora encontró en la casa, a quienes recién liberó cerca del mediodía, cuando finalmente decidió entregarse a la Justicia.

El hombre se llama Rodolfo Heraldo Jofré (45) y en estos días debía enfrentar un juicio por abuso sexual gravemente ultrajante, un delito que tiene una pena de cuatro a diez años de cárcel y que en su caso es en perjuicio de una menor, hija de su ex pareja, Trinidad Rodríguez.

Según consta en la denuncia, Jofré habría abusado de la niña en 2011, cuando ella tenía unos 8 años de edad y ese debate debía comenzar en febrero, pero se postergó sin una fecha concreta de realización, debido a una operación quirúrgica en un ojo a la que se sometió su abogado defensor.

Ayer, pasadas las cuatro de la madrugada, Jofré salió de su casa en calle Espino, donde cumplía arresto domiciliario desde fines de 2011. El hombre, que aún pertenece a la policía pero que se encontraba en pasiva a la espera de una sentencia en el juicio que definiera su futuro, iba armado con una pistola 6.36, un cuchillo tipo carnicero y dos botellas de gaseosa Talca llenas de nafta y así caminó durante cerca de diez kilómetros. "Me andaba buscando para matarme, de eso no me quedan dudas", diría Trinidad Rodríguez en la siesta de ayer, cuando Jofré ya estaba detenido y el drama que duró casi seis horas había finalmente terminado.

Pero volvamos a las seis de la madrugada, a la hora en la que Jofré llegó al barrio Nuestra Señora de Fátima, en el distrito de Alto Verde, a unos 7 kilómetros al este de la ciudad de San Martín por la ruta 50. El hombre, ya lo dijimos, pretendía encontrarse con su ex mujer y con esa idea fue hasta la casa 7 de la manzana A, donde golpeó la puerta.

"Estaba durmiendo cuando siento que mi hija grita: 'A mi mamá no le hagas daño'. Entonces mi pareja sale de la pieza para ver qué pasa y yo me meto al baño. Ahí empecé a escuchar más gritos, forcejeos y entonces él vino y le pegó una patada a la puerta del baño, pero como yo estaba detrás de ella no me vio. Entonces se volvió para el comedor y yo llamé al 911".

Luego de eso, Trinidad logró escapar de la vivienda por una ventana, aunque fue la única persona que consiguió salir de la casa, ya que enseguida Jofré tomó control de la situación y de las ocho personas que había en la vivienda: dos hombres, tres mujeres (una de ellas embarazada) y tres niñas menores, entre ellas la que habría sido abusada en 2011. "Estaba decidido a todo. Nos tenía atados y con el arma siempre en la cabeza de alguien", contaría más tarde Rubén Gutiérrez, la actual pareja de Trinidad y a quien Jofré le puso una soga al cuello: "Cuando se movía, lo hacía con el arma en la cabeza de una de las nenas".

El llamado al 911 de Trinidad hizo que en pocos minutos, el barrio se llenara de uniformados; también llegaron al lugar los jefes policiales de la provincia y el ministro de Seguridad, Carlos Aranda. Enseguida comenzaron las negociaciones con Jofré, que aseguraba en todo momento ser inocente, repetía que le habían tendido una trampa y pedía ver a su ex pareja.

"Sabemos que el domingo a la noche y por pedido de Jofré, un conocido suyo vino hasta la casa de Trinidad para verificar que la mujer vivía allí", comentó a Los Andes una fuente que participó de las negociaciones para liberar a los rehenes: "Además, el hombre confesó que el día anterior había probado el filo de su cuchillo carnicero, matando a su propio perro. Imagino que además estaba buscando juntar coraje para lo que tuviera en mente".

Cinco horas después

A eso de las 11.30 y tras más de cinco horas de negociación, Jofré finalmente decidió entregarse y lo hizo ante un grupo de uniformados, que lo sacó por los fondos de la vivienda. "Fue una situación difícil, muy compleja especialmente durante los primeros minutos, en los que este hombre estaba muy desesperado", explicó el ministro Aranda, pasado el mediodía, cuando Jofré ya se había entregado. Aranda señaló además que el secuestrador no tenía ninguna petición, salvo que se arrimara por la casa su ex pareja: "En todo momento decía que él no era un abusador y que le habían arruinado la vida", cerró el ministro.

Hasta última hora de ayer el fiscal Martín Scattarregi no había calificado el hecho, aunque todo parece indicar que estaría orientado hacia la privación ilegítima de la libertad. Lo que trascendió era que había ordenado una serie de estudios psiquiátricos para Jofré.

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