"Cierro los ojos y todavía veo mi casa en llamas"

"Cierro los ojos y todavía veo mi casa en llamas"
Por un descuido se le quemó la vivienda en el barrio La Sirena. Quedó en la calle y con lo puesto, con sus hijas de 5 y 11 años. Su único ingreso es la Asignación Universal. Le prometieron ayuda para salir adelante.
NEUQUÉN (AN).- Alejandra Díaz tiene 27 años, dos hijas (de 5 y 11 años) y el miércoles a la tarde perdió todos sus bienes personales en el incendio que consumió su casa del barrio La Sirena. Es madre soltera y su único ingreso es la Asignación Universal por Hijo. Con ayuda de los vecinos y de su círculo de amigos espera salir adelante. "Por lo menos poder levantar una piecita para estar con las nenas", relató angustiada.

El miércoles a la tarde "estaba en casa, salí con mis hijas a la plaza y se me quedó la hornalla prendida. Desde la plaza vi el humo, me acordé de la hornalla y dije 'es mi casa'. Salí corriendo, entré y saqué un matafuegos que tenía pero ya estaba todo prendido fuego. Perdí todo", contó Alejandra en la entrada de lo que quedó de su vivienda, ubicada sobre calle Labrín 747, en el corazón del barrio La Sirena.

El incendio comenzó alrededor de las 20:30 por una olla con cera depilatoria que la joven olvidó en la hornalla de la cocina. "En veinte minutos se consumió todo", agregó Alejandra. Ella junto a un vecino fueron los primeros en llegar y hasta ingresaron a la vivienda. "Empezamos a tirar agua pero así como tirábamos se volvía a prender fuego. El techo se incendió enseguida y hasta el piso parecía prendido fuego, pero en realidad eran las partes del techo que caían", contó uno de los vecinos. El humo y las rápidas llamas los obligaron a salir. A los pocos minutos llegó una dotación de Bomberos del cuartel central y comenzaron a trabajar en el lugar. Debieron pedir refuerzos y con el autobomba del cuartel del barrio Gregorio Álvarez lograron en media hora apagar el incendio. El temor era que las llamas lleguen a las viviendas vecinas.

"No se pudo hacer nada. Se me quemó toda la ropa, los muebles, electrodomésticos, la billetera, papeles, los documentos", explicó Alejandra. La parte trasera de la casa, donde estaba la cocina y un dormitorio, quedó totalmente devastada. La pieza de las niñas, un pequeño comedor y el living también fueron afectados aunque quedaron algunos muebles y pertenencias a salvo.

La propiedad es de su padre y hace años que vive allí con sus hijas. La mayor, de 11 años, tiene una discapacidad, padece el síndrome de Apert, un trastorno general del desarrollo. Alejandra se separó del padre de sus hijas hace un año, no tiene trabajo, y su única fuente de ingreso es la Asignación Universal.

La noche del incendio no durmió. Mandó a sus hijas con sus respectivas madrinas y ella deambuló por el barrio, en casa de amigos, pasando la angustia. "Esperé a que amaneciera para ver qué me había quedado, qué podía sacar, cómo estaba mi casa. Todavía cierro los ojos y la veo en llamas", aseguró.

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