El clima en la región no acompañó los festejos para recibir el 2015.
Fue una despedida de año atípica, de esas que ocurren cada tanto. No es común que un 31 de diciembre baje la temperatura hasta los 10 grados con ráfagas de viento que azotaron la ciudad desde temprano y recién amainaron durante la madrugada. Mucho menos común fue un gran apagón que dejó a buena parte de la ciudad sin energía eléctrica hasta casi la medianoche, a causa de las ramas caídas en las líneas de tensión, producto del viento.
El pronóstico había anticipado desde el fin de semana pasado que el 31 a la noche sería frío y ventoso, aunque las estimaciones eran variables en cuanto a la fuerza que tendrían las ráfagas.
Los medios de comunicación se encargaron de difundir la noticia una y otra vez y la gente se preparó. Muchos optaron por dejar de lado el tradicional asado (los que no tenían quincho o un lugar reparado) para pasar a comidas frías. Eso sí: todos coincidieron en que no se podía comer afuera.
Penumbras
Cerca de las 19, el viento tuvo su mayor intensidad y azotó los árboles con tal furia que muchas ramas pesadas cedieron y cayeron sobre el tendido eléctrico. Así comenzó todo.
A las 20 la luz se había cortado en tres lugares distintos y los operarios de CALF se multiplicaban para salvar el inconveniente cuanto antes. “Está muy difícil y estamos haciendo todo lo posible para solucionarlo antes de la medianoche”, confió el presidente de la cooperativa CALF, Fernando Garayo. El dirigente reconoció que el problema se había agravado por la intensidad del viento y porque los cortes ya no eran en un solo sector, sino en tres.
Todo por una vela
Los vecinos que se quedaron sin energía y sospecharon que el corte duraría mucho más de lo normal salieron a comprar velas. Como a esa hora estaba todo cerrado, los únicos lugares que vendían eran las estaciones de servicio. Pero en menos de una hora los paquetes de velas “volaron” de los anaqueles y no hubo otra manera de salvar la situación. Hubo quienes utilizaron linternas, soles de noche, grupos electrógenos y luces de camping para conectar a la batería de los autos. A medida que pasaban las horas y la claridad se terminaba, no quedó otra que sentarse a la mesa de fin de año en penumbras o bajo la pálida luz de un par de velas cortadas por la mitad para que rindieran un poco más.
Diez minutos antes de la medianoche, el servicio volvió a funcionar y el tradicional brindis de fin de año se hizo con normalidad. Pero en algunos sectores del oeste, los cortes de energía volvieron 10 minutos después.
Ventoso y frío
En ese contexto de oscuridad, frío y viento no extrañó que la pirotecnia sonara poco y que el cielo se iluminara de manera intermitente y por no más de 15 minutos, aunque en el oeste fue mucho más.
Después de la medianoche, las calles no estuvieron tan concurridas y se veían solo los grupos de jóvenes que tenían planeado seguir los festejos en otros lugares, como algunas de las tradicionales fiestas que se hacen todos los años en algunos clubes de la costa. Sin embargo, como la mayoría de esas reuniones se hacen al aire libre, la música y el ruido no duraron mucho más allá de las 3 de la mañana.
El viento y especialmente el frío pudieron más que las ganas de despedir el año como en otras oportunidades.
Controles
Hubo nueve casos de alcoholemia
El subsecretario de Coordinación de la Municipalidad de Neuquén, Francisco Sánchez, confirmó ayer que durante los controles de alcoholemia que se realizaron en la ciudad con motivo de los festejos de fin de año hubo nueve casos positivos.
Como se había anunciado, los operativos fueron sorpresivos en distintos puntos de la capital, como una forma de prevención para evitar accidentes.
Se estima que las malas condiciones del clima (el intenso viento y fundamentalmente el frío) desalenataron a muchos vecinos a salir de sus casas, apenas comenzaron las primeras horas del año nuevo.
Menos pirotecnia trajo más alivio en los hospitales
NEUQUÉN
La prohibición de la pirotecnia se sintió en los últimos festejos de Año Nuevo, que dejaron como saldo solo nueve lesionados por explosivos. Todos presentaban heridas leves, aunque hubo dos de cierta gravedad.
El miércoles por la noche, se sintieron explosiones de fuegos artificiales en varios puntos de la ciudad, aunque con menor intensidad que en años anteriores.
De los nueve heridos por pirotecnia, cinco fueron atendidos en el hospital Heller. Dos ingresaron antes de medianoche y otro paciente llegó en los primeros minutos del nuevo año con una fuerte herida en un dedo de la mano: los dos restantes se atendieron durante la mañana de ayer.
En el Bouquet Roldán asistieron a otros tres lesionados. Solo uno revestía cierta gravedad porque el explosivo le había afectado un ojo al punto de que hubo que derivarlo al Castro Rendón.
En el centro de salud del barrio El Progreso atendieron a otra persona con lesiones leves por pirotecnia.
Desde las guardias indicaron que tuvieron menos casos de lesiones por fuegos artificiales que años anteriores y que, en relación con Navidad, la noche previa al 2015 fue bastante más tranquila.
Veinte asistencias por borrachos y peleas callejeras
NEUQUÉN
En algunos casos, los festejos de Año Nuevo derivaron en peleas callejeras entre vecinos y excesos por borracheras. En total, el Servicio Integrado de Emergencias de Neuquén (SIEN) debió atender a 20 heridos por riñas y accidentes en la vía pública, todos con lesiones menores.
Luciana Ortiz Luna, jefa del SIEN, contó que este año tuvieron menos trabajo con los heridos por peleas callejeras y excesos de alcohol, aunque “de todos modos hicimos 20 asistencias por lesiones en la vía pública, y después se sumaron algunos pacientes más que fueron directamente a los hospitales”.
Indicó que, entre estos casos, “muchos fueron por problemas por alcohol, cuestiones de familia y también un caso de violencia de género”. Señaló que ninguna de estas agresiones pasó a mayores y que solo se produjeron heridas menores.
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