Comerciantes, profesionales y políticos eran los habitués. Se los seleccionaba previamente, vía internet.
El procedimiento se llevó a cabo en la tarde de ayer cuando la Justicia federal libró la orden de allanamiento del local, que había sido visitado en horas de la mañana por al menos diez clientes, todos de gran poder adquisitivo.
Fuentes de la investigación deslizaron a El Tribuno que la casa de citas no funcionaba a puertas abiertas, sino que su clientela eran personajes de la sociedad salteña previamente seleccionados a través de internet, en un sitio de “encuentro de parejas”.
Una vez aprobado el perfil del cliente, recién, vía telefónica, se le informaba dónde iban a lograr hacer posible sus fantasías sexuales, el precio y la forma de pago, otorgándole un turno con la pareja previamente seleccionada por el cliente.
En la mañana de ayer cinco jóvenes con edades que van desde los 17 hasta los 22 años fueron rescatadas de este lugar, pero se estima que en el mismo trabajaban otras mujeres, con distintos perfiles, para satisfacer a una abarrotada cartera de clientes locales y de provincias vecinas.
Paralelamente al procedimiento en el prostíbulo, allanaron también el domicilio de los propietarios de la empresa de servicios sexuales on line. Desde allí personal de la División Trata de Personas secuestró elementos de prueba, como ser computadoras y otros soportes tecnológicos, además de información acerca de los clientes que tenían en carpeta.
En ese domicilio, ubicado en calle Juramento al 2.300, fue detenida una pareja compuesta por una mujer de 40 años y su esposo de 41, cuyas identidades quedaron en reserva por el secreto impuesto por el juzgado federal que tiene a cargo la causa.
Prostitución en sitios encubiertos
“La nueva modalidad de este negocio es camuflar la actividad, hacerla selectiva y en horarios donde no se levanten sospechas, tanto para los proxenetas y sus víctimas como para los clientes que usan a diario estos servicios sexuales disfrazados de "encuentros on line'. De la misma manera que buscan clientes, atraen a jovencitas con promesas de enormes ganancias. Este emprendimiento desbaratado por la Policía tenía varios meses on line”, dijo un investigador. Al ser consultado por el origen de las mujeres, el policía aseguró que las rescatadas hoy (por ayer) eran de la capital “y no de los barrios más pobres”, deslizó. “A las 22, todas las empleadas se retiraban de la oficina”, graficó.
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