Cientos de usuarios del servicio eléctrico de la provincia de Tucumán pasaron un fin de semana de terror ya que a las altas temperaturas se les sumó un corte de energía que en algunos sectores se extendió por más de seis horas.
El silencio de la empresa se comparó con el de las autoridades que esta vez no pudieron salir a excusar a la firma monopólica o estarán muy ocupados preparando un aumento en las tarifas del mal servicio que brindan.
La falta de tormentas o vientos o de altísimas temperaturas evitaron que los representantes de la empresa que dice brindar el servicio eléctrico en Tucumán pudieron explicar o justiciar el extenso corte de energía que sufrieron los usuarios a los largo de toda la provincia, obviamente este silencio acompañado por la complicidad de quienes tienen a su cargo la tarea de controlar que funcionen los servicios, que seguramente a esta altura estarán muy preocupados diseñando un nuevo cuadro tarifario en detrimento de los bolsillos de los consumidores, dejando de lado su verdadera tarea que es la de asegurar un buen servicio.
A pesar de los anuncios realizados por, reiteramos, quienes tienen que resguardar los intereses de los usuarios de que se garantizaba la normal provisión del servicio durante este verano, algo que ni ellos se creen, los habitantes de Tucumán, sufren a diario los constantes cortes en el servicio de energía.
Nadie, salvo el ente regulador y algunos medios de comunicación, le creen a esta empresa monopólica de las distintas excusas que brinda a la hora de justificar la mala calidad de los servicios que brinda, al punto tal que cada vez que responsabilizaron a la empresa transportadora de energía, esta salió a desmentirlos. Obviamente que lo que padecemos los tucumanos es una falta de inversión total por parte de esta firma que aduce que esto se debe a la no actualización de las tarifas, que como los empresarios del transporte público nada dicen de los subsidios ni de los balances con utilidades millonarias en dólares que presentan año tras año en Chile su país de origen.
Creo que es tiempo de que las autoridades dejen de hacerle el caldo gordo a estas empresas y se les exija calidad en la prestación de los servicios al tiempo de recordarle al titular del ente que dice regular los servicios que se ponga del lado de los usuarios que al fin de cuentas somos los que le pagamos el salario todos los meses, y si está con tanto entusiasmo de defender a la empresa que renuncie y pida trabajar en ella.
Párrafo aparte es la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT), empresa del Estado, donde, curiosamente, el mismo ente regulador tiene que controlar, es otra firma que tiene a los tucumanos en constante preocupación. Mala calidad del servicio, ninguna atención a los reclamos, trabajo que no se concluyen y que provocan daño a la comunidad en su conjunto (motivo de los últimos anegamientos en la Capital tras las tormentas), hablan a las claras que el Estado tendría que tomar el toro por las astas y aplicar los correctivos de aquellas personas que no garantizan la calidad del servicio por el que cobra y que curiosamente el mismo ente controlador también tiene injerencia.
Creo que es hora de dejar el verso de lado y ponerse a trabajar a favor de aquellos que pregonaron defender y proteger a lo largo de la campaña política
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