Cientos de fieles renovaron ayer el amor y la fe por San Cayetano

Cientos de fieles renovaron ayer el amor y la fe por San Cayetano
Como cada 7 de agosto, la feligresía se acercó al templo de Falucho al 800 para bendecir, agradecer y hacer sus peticiones al santo más popular de nuestro país. Las buenas condiciones climáticas permitieron que la procesión recorriera las calles del barrio 12 de Octubre. El padre Guillermo Bastía junto a otros sacerdotes de la ciudad celebró la misa.

Cientos de feligreses veneraron ayer a San Cayetano, “el patrono del trabajo”. La comunidad religiosa dispuso para la fecha la celebración de cuatro misas, una de las cuales fue celebrada por el obispo diocesano, Héctor Cardelli. La ceremonia oficial se llevó a cabo, a partir de las 15:30, con la procesión por las calles del barrio 12 de Octubre, y luego se ofició la misa central presidida por el párroco Guillermo Bastía, y concelebrada por varios sacerdotes de la ciudad.

Minutos antes de las 16:00, un grupo de colaboradores de la iglesia trasladó la imagen de San Cayetano desde la parroquia al exterior, mientras que alumnos del Jardín de Infantes hicieron lo mismo con una pequeña imagen.

Al son del cántico “San Cayetano va pasando por aquí”, y con aplausos y alabanzas, veneraron al patrono del trabajo en su día, portando panes y espigas de trigo en las manos, que luego serían bendecidas por el sacerdote.

Durante la celebración de la Eucaristía, los fieles agradecieron al “santo popular” y pidieron paz, pan y trabajo. Antes de finalizar la misa fueron bendecidos los panes. Por último compartieron tortas fritas y mate cocido, elaborados por los colaboradores del barrio.

Homilía

En la ceremonia de la Eucaristía, y luego de la lectura del Evangelio, el padre Guillermo Bastía, fue el encargado de dirigirse a los presentes durante la homilía. “Estamos viviendo como iglesia unida, un nuevo día de San Cayetano, honrando a los diferentes patronos que nos iluminan con su ejemplo e intersección.

“Todas las reuniones, las procesiones son un ejemplo de que la iglesia está viva.

“Y hoy Dios nos regala, a través de su Palabra, una gran enseñanza: ‘Donde tengas tu tesoro tendrás también su corazón’. Veíamos en la procesión a los niños del Jardín de Infantes, guiando la procesión. Ellos son los privilegiados de Dios, aquellos a los que debemos imitar, que son un tesoro, a los que debemos acompañar en el crecimiento.

“En tiempo de crisis, sea general o particular, reflotamos las devociones, reavivamos la fe. Muchos de los que hoy están acá tal vez hacía tiempo largo que no venía a la Iglesia y hoy están acá porque debemos considerar que cada crisis, cada momento difícil se convierte en un tesoro de sabiduría, un tesoro que nos vuelve a unir con Dios.

“Todos juntos hoy partimos a la procesión para rezar, para hacer evidente nuestra fe porque qué distinta que puede ser nuestra vida, nuestra percepción de las cosas si nos falta la fe, si dejamos de tener nuestro tesoro en Dios.

“Tantas preocupaciones, dolores, cruces se volverían imposibles de llevar si no tenemos fe, si no creemos en Dios, si no siguiéramos esperando siempre de Dios lo mejor”, expresó Bastía.

Esperanza

Prosiguiendo con la homilía, el sacerdote sostuvo que como lema de la novena fue elegida una frase que proclamara el Papa Francisco: “No se dejen robar la esperanza. El Papa Francisco da signos y nos ha devuelto la esperanza a todos, hay un clima festivo y de alegría, de renovación en la Iglesia y eso se lo debemos a Francisco que plantea que la Iglesia debe salir al encuentro del hombre que sufre.

“Por eso a la luz de esas palabras el que nos encontremos en la fiesta de San Cayetano es un signo muy preciado porque pudimos rezar y renovar la fe todos juntos. Este encuentro nos fortalece, nos anima, nos ayuda a seguir creyendo y a no mirar lo malo de la realidad.

“Si los bienes, las posesiones, cuidar lo material que tenemos nos esclaviza, nos quita el tiempo para estar cerca de nuestros seres queridos, vamos a perder la esperanza. Si las dificultades y las cruces me agobian, me atan a la soledad, me impiden seguir caminando, sin dudas que hemos perdido la esperanza. Por eso tenemos que pedir a Dios que nos haga entender que tenemos muchos motivos para vivir.

“La esperanza no debe desaparecer por eso hoy el Señor nos invita a pensar dónde tenemos nuestro corazón, cuáles son nuestros tesoros, solamente allí es posible que nazca la santidad. Personas como San Cayetano se abandonaron al proyecto de Dios, se convirtieron, se animaron a transitar un camino nuevo.

“El Señor nos invita a hacer un verdadero cambio de corazón. La santidad es posible y María Crescencia es nuestro ejemplo a seguir.

“Que el Señor nos permita renovar nuestra alma, la fe y la esperanza y nos anime a seguir renovando el camino que empezamos en el bautismo”, destacó el sacerdote al tiempo que agregó: “No estamos en una época de templos llenos, y necesitamos interpretar el modo en el que nuestros hermanos viven la fe y sumarnos a ellos. Mucho ha cambiado en el modo de vivir moderno y la fe no está ajena a ello. Por eso tenemos que ser hábiles intérpretes de los caminos de encuentro con los hombres”.

Mensaje

Por su parte en la madrugada de ayer, Francisco se dirigió a los feligreses de San Cayetano diciendo: “Vayamos al encuentro de aquellos que necesitan que les demos una mano, que los miremos con cariño, que compartamos su dolor o su felicidad, sus problemas. Dar limosna no es encontrarse: los que dan limosna tirando una moneda no tocan la mano del necesitado ni miran a los ojos”.

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