Cientos de familias usurparon tierras privadas en la zona sur de Resistencia

Sin que tuviera repercusión mediática, se pudo conocer que cientos de familias usurparon en septiembre de este año cerca de 20 hectáreas de terrenos privados ubicados en la zona sur de Resistencia. A pesar de las denuncias de los propietarios de esas tierras, no existe actuación alguna de desalojo; por el contrario, las familias gestionan la apertura de calles, luz y agua
, lo que alerta a los damnificados, quienes advierten que si se avanzara en esta situación se estaría transgrediendo el derecho a la inviolabilidad de la propiedad privada.

Los terrenos ocupados están ubicados a mil metros de la terminal de ómnibus, en la zona de afectación de las lagunas de oxidación y se estima que son 300 las familias ocupantes de los predios pertenecientes a distintos propietarios que por años no pudieron hacer nada en esos lugares como consecuencia de las limitaciones legales existentes por estar dentro del radio de los 500 metros de las lagunas de oxidación.

A partir de la usurpación, se tejieron numerosas especulaciones respecto de la tipificación de la zona, que se produjo pocos meses después de que se conociera que cayó una operación de compra de parte de empresas constructoras que invertirían ante la posible suba de los valores de los predios, una vez que se eliminen las lagunas de oxidación y se brinde la posibilidad de ejecutar viviendas en el lugar.

Las denuncias

Se pudo conocer que a fines de agosto propietarios denunciaron de manera insistente en la policía del Chaco para que tomen cartas en el asunto antes de que se consolide la usurpación de tierras ubicadas frente al asentamiento Mate Cosido. En la denuncia policial dan cuenta de que tomaron conocimiento de que había gente merodeando y que al verificar la situación en su propiedad encontraron ocultas herramientas, tacuaras, chapas de cartón y otros elementos que demostraban que se estaba preparando la toma de tierras. Por varios días alertaron a la policía acciones a partir de que era creciente la cantidad de chapas y elementos que iban apareciendo en el lugar.

A pesar de alertar de los hechos tanto a la comisaría Cuarta como en la Dirección General de Seguridad Metropolitana, la usurpación finalmente se concretó en septiembre, y de a poco se fue extendiendo a terrenos linderos, hasta llegar en la actualidad a ocupar casi 20 hectáreas.

Salió a la luz también que las actuaciones fueron elevadas a la Fiscalía de Investigación Penal 11, que habría ordenado la constatación del predio y el desalojo de los intrusos; pero que esto no se concretó. Por esa razón solicitaron que la Justicia intervenga con mayor rigurosidad en el asunto.

Desde antes de la usurpación a la fecha, Graciela Barbetti, Enrique Morales, Marcela Barbetti y Perla Barbetti --por separado-- fueron haciendo las denuncias correspondientes, en espera de que se ponga fin a la toma de tierras, la que prosiguió a pesar de dejar asentada cada una de las situaciones que se fueron dando. Ante esta realidad siguen reclamando el desalojo.

Comentá la nota