La vida de los residentes del barrio Teniente Saavedra, a los 22 cuadras de la plaza central, se ha tornado sumamente complicado en los últimos tiempos producto del avance impune del accionar delictivo y con ello todo lo que implica convivir con la inseguridad.
Uno de los habitantes, que ofició de vocero explico que “acá pasa lo siguiente y es grave, porque no solamente te roban en la calle a mano armada sino que ingresan en las casas no solamente entran de noche, sino que lo hacen a cualquier hora del día. Fijate como se saben todo, esto ocurre porque la gente muchas veces no está en su casa o bien, está durmiendo.
El grupo de vecinos del barrio Teniente Saavedra, a solo 20 cuadras de la plaza central, quienes denunciaron la inseguridad que se vive en ese sector.
Por ejemplo la semana pasada entraron a varias casas del barrio, entre ellas al del ex juez Martínez Arias. También a su vecino que es remisero y trabaja de noche. Estaban todos durmiendo y de no ser por los perros que echaron a los delincuentes, el dueño de casa ni se enteró que le habían entrado”.
Pero quizás el relato más preocupante de todas estas malas vivencias de los vecinos fue lo ocurrido hace exactamente una semana atrás, cuando una nena de 14 años temió por su vida. “La mama la envió a un mercadito de la zona que tiene una carnicería, de repente le sale un tipo con una pistola 45. Eran alrededor de las 18,30, con este frío no había nadie en la calle, pero lo estaba viendo un vecino.
Uno de los predios donde en forma recurrente se registran robos. Para los vecinos la zona está liberada.
Este delincuente en moto le puso la pistola en la cabeza y la manoseo, en medio de la calle. Acto seguido, le robo el teléfono y la plata que llevo para comprar la carne. Ahora, la chica no quiere salir más de la casa, está asustada, quizás nunca pensó que le iba a pasar una cosa semejante a pocas cuadras de su casa. Y los padres no saben qué hacer porque hicieron las denuncias pero nadie hace nada” explicaron amargamente.
Un sector liberado
Otros vecinos se encargaron de explicar que el sector en donde casi se hace imposible vivir comprende desde avenida 9 de Julio hasta avenida Castelli entre calles Roger Balet y Linch Arribalzaga (pegada al cuartel de La Liguria).
“Esa zona esta liberada totalmente coincidieron todos-, a una vecina nuestra que salio de trabajar en la municipalidad, que generalmente salen a eso de las 13,30, nadie sabe de donde salieron dos muchachos grandes arriba de una moto, la agarraron del cabello, la tiraron hacia atrás, ella se cayó de su motocicleta y uno de los tipos le saca la moto y le manotean el bolso con todos los remedios oncológicos de la madre. Nadie hizo nada, no hay presencia policial, nadie jamás hace nada y estamos hartos de esta realidad que nos golpea en forma cotidiana”.
Quizás el dato más contundente de todos los relatos de estos residentes del Teniente Saavedra fue que todo ha tenido una escalada progresiva, ocurre desde hace mucho tiempo, pero lo cierto es que “el 70 por ciento del barrio ya fue asaltado una vez por lo menos, pero se pone cada vez más grave y peligroso.
Hay que hacer memoria nomás, en el asentamiento que hubo en Amarilla Gas hubo dos asesinatos, no fue cosa menor, se sienten los balazos a la madrugada, o es el guardia del predio de la empresa Secheep o de la planta procesadora internacional que tenemos aca quienes los repelen, pero en forma contundente la zona esta liberada, de eso no tenemos dudas” sentenció.
La jurisdicción mencionada explicaron se encuentra bajo la órbita de la comisaría seccional Novena, la que se encuentra ubicada en el corazón del barrio Mujeres Argentinas, que está del otro lado de la avenida 9 de julio cerca del golf club. “Nosotros no tenemos destacamento o algo parecido para radicar denuncias, la gente ya no lo hace. Cuando llamamos es demasiado tarde, hasta que llegan, por ejemplo le entran a robar de noche y cuando llegan los policías ya no pueden hacer nada, inclusive intentaron robarle a los vecinos sus coches” remarcaron.
Finalmente, en medio también del temor que genera el accionar impune de los delincuentes, los vecinos viven con el corazón en la boca, padeciendo todas las personas del barrio una verdadera psicosis generada por la inseguridad. Sin embargo, mantienen las esperanzas de que alguien se acuerde de ellos y logren restaurar la tranquilidad que supo gozar alguna vez esta barriada capitalina.
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