El 25 por ciento de los egresados universitarios tucumanos percibe un sueldo inferior a $2.000

Lo consigna un informe de la Fundación del Tucumán en el que se analizan los patrones relacionados en el nivel educativo y su inserción en el ámbito laboral. Los hombres poseen un sueldo promedio un 32 por ciento mayor al de las mujeres. El nivel de desigualdad en el ingreso en la provincia es superior a la media del NOA.
La relación entre el desarrollo educativo y las capacidades económicas que los diversos niveles de instrucción pedagógicos adquiridos generan en el individuo como instancia para la medición de su valor productivo a futuro, fue el eje central de investigación confeccionado por la Fundación del Tucumán (FDT) en su último Análisis Regional.

En tal sentido, el informe sostiene como una cualidad destacable que en Tucumán el nivel educativo que se presenta con mayor frecuencia dentro de los parámetros de la Población Económicamente Activa (PEA - es el número total de personas entre 16 y 65 años que se encuentran en condiciones de trabajar, independientemente de su situación laboral) se basa en un predominio de personas con nivel “universitario completo”, cuando la media en el NOA se encuentra configurada por el segmento que haya concluido el secundario.

Al momento de entablar las caracterizaciones concernientes a la vinculación entre educación y la posibilidad de lograr ingresar en el mercado laboral, la FDT argumenta que en nuestra provincia la tasa de desempleo de las personas que no poseen ningún tipo de instrucción asciende al 24 por ciento de esa población, mientras que en el caso de aquellos que cuentan con la finalización de sus estudios secundarios, la falta de trabajo afecta al 7,5 por ciento de dicha franja social.

Remuneraciones

Otra de las particularidades observadas por el análisis en cuestión, radica en la faceta que estipula el estándar de remuneraciones que percibe una persona de acuerdo a su nivel educativo. En tal aspecto llama la atención que el 25 por ciento de los tucumanos que egresaron de la universidad y se desempeñan en algún tipo de trabajo, poseen un ingreso que ronda entre los 1.000 y 2.000 pesos.

Ahora bien, si el parangón se establece con los comprovincianos que culminaron la secundaria, surge que el 26 por ciento de ellos, acumula un nivel salarial que supera al anteriormente descripto, pues se ubica entre los 3.000 a 4.000 pesos. Con lo cual no se correspondería la proporcionalidad entre capacidades adquiridas y remuneraciones por el desempeño concretado en los ámbitos de trabajo.

También existe una brecha salarial entre hombres y mujeres: el salario que perciben los primeros es superior al que perciben éstas. Sin embargo, a medida que se incrementa el nivel educativo, dicha brecha se reduce, puesto que la ventaja masculina se evidencia en trabajos que requieren esfuerzo físico. Efectivamente, las personas con menor nivel educativo son las que poseen un mayor diferencial de ingresos entre hombres y mujeres. Así, las mujeres tucumanas cobran en promedio 1.453 pesos contra 2.147 pesos que perciben los hombres, lo cual denota una diferencia del 32 por ciento.

Otro de los puntos consignados en el documento hace referencia al impacto sobre el salario que producen las diversas ramas de actividades económicas. De esta forma, se observa que la provincia que posee ingresos más altos en la región es Tucumán, seguida por Catamarca, Salta y Jujuy, mientras que Santiago del Estero se encuentra bastante rezagado. La actividad económica que abona salarios más altos es la "Explotación de minas y canteras", la cual se ubica bastante por encima de la media de la región.

Las demás actividades, en cambio, poseen valores dentro de la media de la región, siendo las más altas de este grupo las correspondientes a "Intermediación financiera y otros servicios financieros" y a "Administración pública, defensa y seguridad social". Por otro lado, los salarios más bajos son los de los sectores de "Servicios de hotelería y restaurantes" (especialmente en Catamarca) y los de "Servicios de organizaciones y órganos extraterritoriales", la que corresponde a servicios que generalmente se realizan ad honorem, por lo que su baja remuneración no resulta sorprendente.

Índice de desigualdad

Un problema social relacionado con el sistema educativo y la distribución del ingreso es la proporción de jóvenes entre 14 y 24 años que no trabajan ni estudian, guarismo que en la comarca proyecta un 19 por ciento de esta población, cifra que desciende, en el caso de Jujuy, al 12 por ciento.

Asimismo, se estipula que un elemento adicional que debe revisarse es el impacto de los años de educación en la desigualdad del ingreso, la cual se mide por medio del índice de Gini. Este índice es una medida de la desigualdad de la distribución del ingreso, cuyo rango varía entre 0 y 1. El cero expresa total igualdad (significaría que todas las personas reciben la misma proporción del ingreso) y el uno sería el caso de que una sola persona concentrara la totalidad del ingreso.

De este modo, el índice de Gini en Tucumán como promedio de todos los niveles educativos es de 0,38; en Catamarca es de 0,34; mientras que en el NOA es de 0,37. En lo que respecta a la estimación en cobertura de la educación superior argentina demostró mejoras en la última década: la tasa neta universitaria para la población de 18 a 24 años se incrementó de 16 por ciento en 2001 a 19 por ciento en 2009.

El panorama es menos alentador si se considera cuántos finalizarán sus estudios: solamente entre el 10 y el 14 por ciento. Se estima que la población de profesionales en el país es cercana a 1,8 millones, lo cual es el 7,8 por ciento de la población mayor de 25 años. La composición del alumnado por disciplinas da un panorama de cómo estará configurada la oferta de mano de obra calificada.

Existen desfasajes entre lo que demanda el sistema productivo y la disponibilidad de mano de obra calificada. Sin embargo, las brechas no cubiertas en el mercado laboral aún no se reflejan en la elección de las carreras universitarias, donde la mayor parte de los alumnos universitarios está concentrada en ciencias sociales (43 por ciento en 2009). Los estudiantes de ciencias aplicadas, en cambio, tienen una participación del 24 por ciento.

La población de estudiantes y nuevos inscriptos se concentra en las disciplinas de economía, administración y derecho, que acaparan más del 30 por ciento de los estudiantes: de esas carreras egresan 34.000 profesionales anualmente.

Las tasas de crecimiento en los egresados de carreras como ingeniería, informática y ciencias agropecuarias no han podido superar a las carreras tradicionales.

A modo de ejemplo, se consigna que de acuerdo al Ministerio de Educación de la Nación la estimación total de profesionales en relación a la población mayor de 25 años, Tucumán cuenta con 51.372 profesionales, es decir el 6,45 de la población mencionada. Lo llamativo radica en que en la provincia, solamente el 1,4 por ciento de los profesionales universitarios corresponde al área de estudio "Informática y sistemas”.

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