Científicos de Uruguay reconocen que hubo un aumento de la contaminación en el río

El Laboratorio Tecnológico del Uruguay determinó que en Fray Bentos hay altas concentraciones de nitrógeno y fósforo, vinculados con la aparición de algas. Comprobaron alteraciones en organismos vivos.
Una investigación realizada por el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) concluyó que existe contaminación en el río Uruguay y que los tóxicos que allí se encuentran tienen efectos sobre los organismos que viven en la zona, como los peces.

El trabajo, ejecutado durante el 2010, tomó como referencia muestras de Nuevo Berlín, de “una zona de influencia de descargas domésticas y de efluentes de la planta de celulosa” en Fray Bentos y del balneario Las Cañas, indica el estudio que fue publicado por el semanario Búsqueda en su edición del 3 de febrero, que en Gualeguaychú reprodujo El Argentino.

Además, se comprueba que existe “a nivel ambiental la influencia de la contaminación del río Uruguay ya sea de origen natural o artificial –por la industria, actividades agrícolas y humanas”, informó la química farmacéutica Diana Míguez, jefa del Departamento de Aguas y Productos Químicos del LATU.

Sobre la influencia en esos registros de la planta de celulosa UPM (ex Botnia), Míguez dijo que “el objetivo del trabajo es ver todas las fuentes de contaminación que hay. Entre ellas puede que esa industria, como otras, tenga descargas”.

El estudio comprobó que en Fray Bentos hay altas concentraciones de nitrógeno y fósforo, vinculados con la aparición de algas en el río Uruguay. La especialista informó que el río tiene un problema con los aportes de nutrientes desde antes de la instalación de Botnia en 2007.

Un estudio realizado entre 2003 y 2005 en la zona comprobó que este problema ya existía, según el análisis en el que participaron el LATU y la Facultad de Ciencias.

El trabajo de 2010 analizó “cómo los sedimentos y el agua del río Uruguay podrían estar vehiculizando los tóxicos”, explicó Míguez. Aún no se conocen las características que tienen las moléculas de los contaminantes encontrados, pero el grupo de especialistas involucrados continuará analizando el tema en futuros estudios.

“No sabemos exactamente qué contaminantes son, pero sí los efectos por exposición natural y los efectos sobre los organismos vivos en una batería de ensayos”, declaró Míguez. El trabajo concluyó que los tóxicos del río ocasionan problemas en algunos seres vivos y malformaciones en peces.

Este estudio determina cómo las distintas especies actúan ante diferentes niveles de toxicidad en respuesta a los contaminantes encontrados en el río Uruguay.

Para estudiar los efectos de los contaminantes los especialistas tomaron muestras en los tres puntos del río Uruguay y luego expusieron a los pequeños crustáceos y larvas de los peces “a diferentes concentraciones de estos contaminantes” extraídos.

“Ese líquido al que estuvieron expuestos causó un efecto en los embriones de los peces y larvas”, informó Míguez.

Los efectos fueron mayores cuando se sometió a estos peces a bajas concentraciones del contaminante. Míguez explicó que a veces cuando hay una alta concentración de tóxicos actúan los mecanismos de defensa de los organismos, pero cuando es baja no lo hacen y las consecuencias son mayores.

El estudio de los peces concluyó que en Fray Bentos “se encontró 3,3 por ciento de malformaciones de la espina dorsal”, mientras que en Nuevo Berlín y Las Cañas no se encontraron casos de malformaciones.

El artículo dice que no se puede inferir por qué se está produciendo esto. Podría ser por metales o sustancias orgánicas que pueden ser disruptores endócrinos. Hay que seguir estudiando”, señaló Míguez.

El estudio concluye que los tóxicos le produjeron “efectos crónicos” a la pequeña pulga de agua. Le ocasionaron problemas en la reproducción, menos larvas en generaciones futuras y menos juveniles en las siguientes carnadas. “Puede estar afectando el número de ejemplares vivos y la biodiversidad”, alertó Míguez.

La reciente investigación incluye el área de influencia de UPM; pero los autores señalan que los tóxicos tienen como origen la industria, la agricultura y los desechos de materia orgánica, pero que no han llegado a establecer el grado de influencia de la planta de celulosa.

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