Un grupo de científicos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) junto a médicos y geógrafos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) analizan las consecuencias de los agro químicos y el estado de salud colectivo – ambiental en un municipio rural de Córdoba que se encuentra afectado por el uso de estas sustancias.
El estudio se desarrolló en el municipio de Monte Maíz, en la provincia de Córdoba, a pedido de los mismos habitantes del lugar que notaron un aumento progresivo en los casos de cáncer y cola genopatías, se explicó.
El lugar se caracteriza por estar ligado a actividades rurales, por lo cual “el uso de agro tóxicos es algo normal en la zona”, explicó el Doctor en Química, Damián Marino, miembro del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA) y participante en la realización del estudio.
“Venimos hace tiempo trabajando con la Red de Médicos de Pueblos Fumigados haciendo estudios ambientales, de la atmosfera, agua de consumo. Desde ese lugar y vínculo, esta Red es la que organizó el estudio sanitario en Monte Maíz y nos contactaron a nosotros para medir la matriz ambiental para la interpretación completa de los resultados”, detalló en diálogo con Radio La Plata.
Marino dijo que “constituimos un equipo de trabajo de la Facultad de Exactas de la UNLP y nos enfocamos en tomar muestras de aguas de consumo y tierras de espacios públicos; participamos junto a la gente en el armado de mapas de las zonas más críticas desde el punto de vista de los plaguicidas en el ambiente urbano”.
“De esta manera tuvimos la matriz epidemiológica y la ambiental para ver si había algún posible vínculo entre las zonas con observaciones de enfermedades y los plaguicidas”, precisó.
El equipo investigó en primera instancia la teoría de que la causa del aumento en los casos de cáncer en el municipio, se debía a que la zona tiene un alto contenido de arsénico natural: “Se analizó el agua que consumen los habitantes de Monte Maíz y se llegó a la conclusión que no estaba involucrado ese tóxico”, detalló el especialista.
“Esto condujo la discusión hacia el tema de los plaguicidas“, afirmó Marino y agregó que “ahora habrá una segunda fase del estudio que es montar el mismo estudio en otro pueblo con otro tipo de actividad productiva, más vinculada al turismo para poder comparar”.
En este marco, destacó que “se está articulando también con la Facultad de Medicina de Rosario donde tienen unas 120 mil personas relevadas en 12 pueblos de la provincia de Santa Fe”, lo cual servirá para poder comparar Monte Maíz con lugares que sufran la misma problemática y hoy son denominados como “pueblos fumigados”.
Marino afirmó que “basta con tomar las listas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para darse cuenta de las consecuencias de los agrotóxicos en la gente”, y aseguró que “una persona en un ambiente puede estar expuesta a muchas cosas, por eso se debe encadenar la matriz enfermedad, ambiental, la historia del pueblo, la dinámica poblacional, que son factores que hacen a cada lugar”.
En torno a los agroquímicos, precisó que “recién hace cinco años se están activando mecanismos de generación información. Estos compuestos tienen una acción biológica determinada que es matar bichos; la única herramienta que queda es ésta (evaluaciones como las realizadas en Monte Maíz) pero acompañando todas las disciplinas -como en nuestro caso- con el impacto ambiental”.
Finalmente, informó que actualmente la Universidad de Córdoba está manejando cuándo se realizará la segunda parte del estudio porque “poner en marcha esta logística es bastante costosa desde el punto de vista de los recursos humanos y de infraestructura”, sin embargo anticipó que en octubre se comenzará a trabajar en el estudio comparativo con un pueblo que no tiene actividad agrícola, sino turística.
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