Hay más ciclovías, pero faltan estacionamientos seguros

Hay más ciclovías, pero faltan estacionamientos seguros
Desde la Asociación de Ciclistas presentaron una propuesta para que permitan dejar las unidades en las playas de estacionamiento. Organizan el ‘Día para ir al Trabajo en Bici’.
Los amantes de las bicis y quienes hacen de ella un medio de transporte cotidiano ven con muy buenos ojos la construcción de ciclovías en distintos departamentos que tienden a hacer más seguros los trayectos a recorrer. Sin embargo, para que la satisfacción sea completa hace falta pensar en un aspecto importante: el estacionamiento de las bicis.

Tradicionalmente este inconveniente se solucionaba fácilmente, ya que la vía pública era una excelente alternativa para dejar el rodado, pero en la actualidad esto se ha tornado inseguro por los constantes robos.

“Estamos bastante contentos con las bicisendas que se están haciendo porque están respetando los requerimientos técnicos y de seguridad, pero el gran tema relegado sigue siendo el estacionamiento”, aseguró Lucas Burgos, presidente del programa ProBici, de la Asociación de Ciclistas Urbanos de Mendoza (ACUM).

Según comentó, sólo algunos comercios privados o instituciones aisladas -como por ejemplo la UTN- dejan que los ciclistas guarden sus vehículos en el interior por lo que necesitan apoyo municipal.

“Una propuesta que le hicimos a la Municipalidad de Capital es que se lance un decreto que nos permita dejarlas en las playas de estacionamiento con una tarifa acorde”, destacó el joven a la vez que detalló que se trata de una iniciativa similar a la que se concretó en Buenos Aires, que establece que por cada 50 automóviles se tiene que permitir dejar 10 bicicletas.

En los hechos esto todavía es una utopía ya que en la mayoría de las playas estos rodados no son bienvenidos. “Actualmente, no están permitidas las bicicletas. Es una oportunidad las guardábamos, hasta que una vez se robaron una. Nosotros estamos todo el tiempo acomodando los autos y no podemos estar atentos”, contó Pablo, empleado de un establecimiento sobre calle Espejo.

En otra playa localizada sobre Gutiérrez tampoco las reciben, pero por una cuestión de espacio: “En el sitio destinado para las motos y bicis solemos estacionar autos porque tenemos pocos metros y tratamos de aprovecharlos al máximo”, reconoció Lucas, dueño del lugar.

Eduardo de un estacionamiento sobre calle España deslizó que cuando tienen un “lugarcito” sí las aceptan, pero sin cobrarles y siempre bajo la responsabilidad del propietario. “Si llega a pasarle algo nosotros no nos hacemos cargo”, afirmó.

Por su parte, desde prensa de la comuna capitalina explicaron que la iniciativa se trató en el Consejo Deliberante: “Hubo una presentación, pero fue desestimada porque no se puede obligar a los dueños de las playas a recibirlas porque pertenecen al ámbito privado”. Además, remarcaron que los comerciantes no tienen mucha voluntad de colaborar con la medida porque los robos son difíciles de controlar.

En los postes del Centro

En un recorrido por la Peatonal Sarmiento, entre las 12 y las 13, pudieron contabilizarse aproximadamente unas cinco bicicletas estacionadas por cuadra. Las mismas estaban atadas a los postes, los semáforos y los carteles, ya que los ciclistas no encuentran otra opción.

“Vengo a hacer trámites todas las mañanas y no me queda otra que encadenarla y que sea lo que Dios quiera”, narró Omar Ortega mientras cerraba su candado. “Definitivamente, es más rápido y práctico que venir en el auto y aunque no me siento del todo seguro, la dejo igual”, continuó.

Lo mismo le sucede a Noelia Lira que es distribuidora de algunos quioscos del centro: “En el auto no podría y como en los comercios no puedo entrar con la bici la dejo en la primera cuadra y vuelvo cada media hora para chequear que sigue estando”, expuso.

Distinto es el caso de Néstor Linares que tiene la suerte de que en su trabajo le dejan guardar su bicicleta. “Desde hace 10 años vengo todas las mañana en bici, de mi casa tardo 15 minutos. Para guardarla la subo al ascensor y la dejo en la oficina que queda en un segundo piso”, relató.

Consultado, un bicipolicía que prefirió no ser identificado, aseveró que muchos dejan sus ‘bicis’ en ese sector del microcentro porque se considera más seguro: “Acá casi no hay robos de bicicletas porque nosotros pasamos a cada rato y porque hay cámaras de seguridad en todas las cuadras”.

Invitan a sumarse

Buscando promover el estacionamiento interno de bicicletas, desde ACUM se realizó ya en 2012 una campaña invitando a distintos comercios a sumarse.

Uno de los que participó y piensa continuar es el bar Juguete Rabioso: “La idea prendió mucho. Según nuestros cálculos 50% de los clientes vienen en auto y un 25% en bici, el resto en otros medios”, dijo su propietario Miguel Casanova, a la vez que explicó que tienen un patio interno para dejar las bicis al que se accede mediante un portón.

La misma campaña se repetirá en 2013 por lo que Burgos invita a todos aquellos negocios que quieran participar.

“También estamos planeando el ‘Día para ir al Trabajo en Bici’ para que la gente compruebe que es un medio de transporte muy conveniente. Pensamos que será en abril”, adelantó el ciclista.

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